TIGRAN HAMASYAN TRIO
TIGRAN HAMASYAN TRIO
Koerner Hall, Toronto, noviembre 19, 2022
Tigran Hamasyan-piano, con Rick Rosato-bass - Jeremy Dutton-drums Tocaron: Laura - Softly as in a morning sunrise- I should care - De-Dah - Big Foot COMENTARIO INICIAL
por sergio Faluótico
Menos 13 era la temperatura con esporádicas ráfagas de nieve - ¿o era tal vez el viento soplando fuerte lo que ya estaba acumulado? - Y sin embargo tantos autos en la calle este sabado 19 de noviembre cuando nos dirigimos al concierto de Tigran Hamasyan en Koerner Hall. Una oportunidad de ver a un gran pianista y de reencontrarnos con un amigo justifican este largarse a la inhóspita noche que nos aguarda. Pero todo eso queda atras despues de un chocolate caliente al reunirnos con mi amigo,
excelente bajista y el saber que ambos admiramos tanto a este pianista armenio que hoy milagrosamente aparece por estos lares. Y nos internamos en la platea a esperar.
Tigran , con un aire chaplinesco en su delgada figura, vestido a la usanza de 1920, entra al escenario solo, sin ser anunciado, seguido a los pocos segundos por Rick Rosato y Jeremy Dutton. Y sin mediar palabra comenzaron a tocar. El trio toco, no diria nuevas versiones de jazz standards, mas bien fueron reinterpretaciones radicales de los mismos. La música se sucedía en mis oídos como un río turbulento donde aparecian fragmentos de canciones que esos oídos momentáneamente reconocían; donde bajo y batería, siguiendo una lógica que escapaba a esos mismos oídos, acentuaban con precisión ciertas notas, ciertos arreglos que por su constante aparición, eran obviamente
predeterminados.
No reconocí "Laura", ese viejo jazz standard escrito por David Raskin en 1945, ni por su armonía o su melodía; el ritmo me pareció en 5/8 por momentos con un compás de 2/8 o quizas 4/8 al final del turn around. Pero no puede ser que pierda el tiempo contando cuando debería simplemente estar escuchando y no analizando, atiné a decirme, como rezongándome... No te voy a decir que lo estaba disfrutando. El oído trataba de descifrar qué era lo que estaba pasando mientras el cerebro reconocia el alto grado de musicalidad de estos tres músicos a los cuales, sin embargo y por honestidad, todavía no puedo llamar geniales. Estan en un espacio alterno aqui delante mío sobre el escenario. En ese espacio ellos siguen tocando con gran energía, con gran empatía, obviamente sabedores de un secreto que los une al momento de tocar, en ese espacio alterno que solo ellos habitan, allí arriba del escenario.
Aqui abajo, entre sorprendido y maravillado, yo- un oyente como todos los demas que estamos en esta otra realidad-tratamos de descifrar ese secreto. Entonces reconozco un tema de Wayne
Shorter que pasa raudo y se pierde en esa catarata de sonidos que cae sobre mis oídos. Y de repente la calma. Y desde ella se materializa algo asi como Softly as in a morning sunrise
para diluirse, diáfana, en ese remolino que se aproxima decidido desde las teclas del piano, pasa a traves de las cuerdas del contrabajo y rebotando en los platillos de la batería barre cada una de sus notas, cada vestigio de familiaridad con ese tema.
Tigran se decide a hablar, saludar y decirnos qué feliz está de estar aquí tocando y anuncia I should care. Esta balada, bastante fiel al principio a eso que reconozco como I should care, se transforma en viento solar y desaparece en el espacio de la sala. Y asi siguieron otras hasta la despedida casi final con un tema de Elmo Hope que no conocía pero que no creo hubiera reconocido si lo hubiera conocido. Disfrutable todavía.
Creo que pedimos otro tema no por disciplina partidaria si no esperanzados todavia en tener una última chance de saber qué era lo que estaba pasando, si el oído no nos estaba jugando una mala pasada o si simplemente la edad nos relegó a otro espacio auditivo mas tradicional que nos prohibía darnos cuenta qué era lo que estaba pasando, qué era eso que volaba sobre nuestras cabezas como mensajes en clave morse. Entonces tocaron un oscuro tema de Charlie Parker: Big Foot. Y se abrió un portal donde escuché a un trio arrollador, con un swing y una energia
descomunales, con una musicalidad exquisita, ejecutado con energía por tres músicos al mas alto nivel. Al menos eso era lo que el oído me decía con un asombro mezclado con alivio. Creo que Tigran nos quiso decir "tomen, aqui hay algo que pueden entender" Y se fué. Toronto, noviembre 20, 2022, 12.30am
POST SCRIPTUM
Leo mi comentario anterior, escrito apenas unas horas despues del concierto, con la música todavía fresca en mis oidos, con el asombro y la admiración, con la honestidad que solo la confusión y la sinceridad con uno mismo proveen. Entonces, varios dias mas tarde, creo necesario agregarle estas apreciaciones finales.
La música de Hamasyan es compleja ritmicamente. Entre sus muchos recursos utiliza compases de 4/4/ subdivididos en pequeňos y grandes grupos de semicorcheas. Los acentos naturales al principio de cada uno al ser tambien tocados por la bateria crean la ilusión de una o varias metricas combinadas.
Saber esto de antemano seguramente te ayudará a escuchar su música y consecuentemente disfrutarla. Esto creo, es una de las cosas que me distancia de su música. Bill Bruford en su libro "Uncharted: creativity and the expert drummer" habla de la experiencia musical como un fenómeno cultural determinado por nuestro conocimiento de una o varias formas musicales. Entonces, si esto es compatible con eso que reconocemos como música, disfrutamos o no de ella al escucharla en vivo o en una grabación. La música de Tigran necesita de mas información a nuestra disposición para reconocerla como tal.
Entonce cuando escucho a Tigran en vivo el shock es inmenso. Instantáneamente la mente comienza a buscar, a comparar, a contar, a analizar... pero no a disfrutar. Como dije antes el shock es inmenso, tan inmenso que aun reconociendo lo interesante, increible y complejo de la música, incluso al reconocer la gran habilidad musical de estos músicos que pueden tocar eso asi, con esa soltura y naturalidad, el goce sigue siendo intelectual. Mental. El intelecto me dice ( como me dijo mi amigo) " están en el siguiente nivel" resignado a no entender y por ende decidido a aceptar su derrota como oyente, rezagado, dejado atras por este ciclón musical...
Y creo que el problema era exactamente ese: si tenía que "entenderla" ya no podía disfrutarla. Recuerdo, entonces, una de las máximas que contaba Billy Cobham al definir su filosofía para tocar cobra toda su intensidad. Decía: mi estilo tiene que ser lo suficientemente complejo como para que los críticos lo reconozcan y lo suficientemente simple como para que el público en general lo disfrute" Y la prueba fue cuando tocaron Big Foot al final y realmente pude disfrutar - escuchar - sin necesidad de entender. Lamentablemente la música en vivo no perdura en el tiempo. Se desvanece en el aire al ser ejecutada. Entonces para mi ya es tarde y se fue sin poder disfrutarla, ocupado en reconocer o analizar qué era lo que estaba pasando y por qué no lo podía entender. Hoy, después de re-escucharlo, decodificarlo, explicármelo y explicártelo; entenderlo y entendérmelo, recién ahi puedo finalmente decir, contento conmigo mismo; "¡oh! ¡eso era lo que estaban tocando! ...¡Pero que genial, che, qué bueno!" Y me voy. Toronto, noviembre 28, 2022, 10.30pm