Romancero Canyengue
Horacio Ferrer
Romancero Canyengue
por Sergio Faluótico
I
El acontecimiento literario mas importante del aňo pasado fue, para mi, la reedición de lujo del libro + disco compacto de Romancero Canyengue del poeta uruguayo Horacio Ferrer gracias al esfuerzo conjunto de Yauguru y Perro Andaluz para la Colección Rescate.
¿Quién no conoce a Horacio Ferrer? Creo que, mayoritariamente lo conocemos todos como "el letrista de Piazzolla" con "hits" como Balada para un Loco y Chiquilín de Bachín. Y claro, uno pierde de vista que Ferrer escribió excelente poesía. No digo que lo de sus "hits" no sea poesía. ¿Cómo no reconocer como poesía del mas alto nivel tangos como El Gordo Triste, No quiero otro, Preludio para el año 3001 o Existir?
Sin embargo Romancero Canyengue me agarró totalmente de sorpresa. Tal vez por que
llegué a el de pura casualidad, sin buscarlo, que es exactamente la forma de descubrir algo.
Y vaya que sorpresa la poesía de Ferrer.
En clara referencia al Romancero Gitano de Garcia Lorca este Romancero Canyengue quiere mostrar no al Buenos Aires fastuoso y cosmopolita si no a su sub mundo cultural y social, dàndole voz a sus héroes y antihéroes tal como Lorca quería darla voz a los gitanos y a su diario penar. Pero hasta ahí llegan las similitudes. En tanto Lorca prefiere la forma del romance para articular sus poemas - número de versos ilimitado, no ajustado a arreglos estróficos, generalmente en octosílabos de rima asonante
en los impares dejando sueltos los versos pares- Ferrer prefiere utilizar estructuras estróficas.
La suya es una poesía que esta fuertemente arraigada en la mas rigurosa tradición poética, respetuosa de los arreglos de la rima y de sus formas mas convencionales.
En una entrevista en 1991 ferrer dice:
"Entonces, el concierto poético de los maestros que leía y recitaba con veneración, se transmutó dentro de mí en Tango. De modo que si logré un lenguaje diferente no fue ni casual ni deliberado. Antes bien, resultó de armonizar, intuitiva e instintivamente en mi imaginación los modelos, la estética y las técnicas de la belleza más universal con el espíritu del Tango."
La rima y sus diferentes arreglos estróficos, entonces, tienen especial importancia para Ferrer. En los 30 poemas que conforman Romancero Canyengue podemos encontrar sonetos (11), sextillas y cuartetos abrazados, quintillas y hasta terza rima. Ferrer, como los poetas modernistas, favorece mayoritariamente el uso de versos largos de 12, 14 y hasta 16 sílabas, excelentes para la interpretación pausada y rapsódica de los poemas.
Las diferentes formas que utiliza van desde los clásicos 14 versos del soneto a 2 quintetos contractos de rima ABAba ( Rosa Canyengue) a un simple sexteto simétrico en octosílabos
(Améen). Los poemas, entonces, no son extensos, confinados en su mayoría al territorio de una página. Quizas debido a la diagramación, si, pero se nota una clara inclinación hacia la brevedad al escribirlos.
Las excepciones son : Retrato del olvido - 14 tercetos monorrimos de 12 sílabas para hilvanar
en sus continuados encabalgamientos ese retrato duro y melancólicamente poético de un músico viviendo en la calle. Y Milonga y Fuga con sus 7 quintetos endecasílabos encadenados alla terza rima : ABAAB-BCBBC-CDCCD-DEDDE-EFEEF-FGFFG-GHGGH para describir el lugar de un encuentro amoroso fugaz y repentino. Como digno contraste, otro encuentro amoroso, es toda una joya de concisión y sugestión:
AMEN (1)
Trasluz de confitería.
Vos: cosas...Tu menta. ¡Un tango,
tan seis de la tarde y rubia!
Yo - menos - ; talvez tenía
un poco de frío. Un mango.
Y en medio: un cristal con lluvia.
Este sexteto simétrico en octosílabos de rima ABAABA simplemente describe a los protagonistas con unas pocas palabras. Magistralmente el verso final no sólo define el lugar de los hechos si no que también plantea la situación real. Asi, deja abierta la puerta para que el Lector/Lectora pueda imaginar su desenlace o inferir una historia por comenzar.
Los elementos determinantes que le permitirían expresar ( y condicionar) esa asimilación de la tradición poética universal no solo en esta colección de poemas si no en toda la poética de Ferrer son el tango y su sub mundo, y a traves de él, el lenguaje que lo explica, lo presenta y representa: el lunfardo.
Ferrer no inventó el lunfardo, está claro. Pero a traves de él Ferrer genera un idioma particular, suyo, como medio para articular la realidad fantástica tanguera de sus poemas. Lo reconoce como el lenguaje de la imaginación, de su imaginación, y se sirve de él para crear esa atmosfera onírica, casi surrealista, evidente en todos sus poemas donde sus personajes, esos que abundan y transitan la noche porteňa, cuentan sus historias o reciben su homenaje.
En ese submundo a veces sórdido donde el culto a la buena música y a la amistad se entremezclan con la timba y los bares, donde la llegada de la noche anuncia el despertar de su mundo, donde la tristeza y la calma del amanecer seňalan el fin de la jornada, de esa conjunción de caracteres y paisajes urbanos de un Buenos Aires o Montevideo siglo XX se desprenden las imágenes que Ferrer traduce en poesía.
Y para ello no repara en extender al lunfardo, en acuňar nuevos términos creativa y lúdicamente. Por un lado conserva el lenguaje como código, como dialecto urbano propio de un estrato social. Por otro lado es juego con el idioma, por ejemplo revirtiendo el orden silábico ( cosimu y tocifeca por músico y cafecito, respectivamente) adoptando y acriollando extranjerismos italianos, franceses, ingleses y portugueses.
Pero también hace extensiva esa actitud lúdica al Lector/Lectora que, si quiere realmente entender lo que esta leyendo, debe estar dispuesto a enfrentar la sorpresa y jugar, él o ella misma, con esa reversión de sílabas, con esos sustantivos que crean nuevos verbos, con esa serie interminable de metáforas que
a veces apuntan a un comentário irónico o una reflección existencialista y que obligan a uno a leer y releer un verso hasta que su sentido - a veces inferido, nunca claramente definido- se manifiesta sin ser necesariamente explicado: se sabe, simplemente. Caso contrario, para el lector/lectora intransigente (o haragán) los poemas se convierten en jabberwocky o jitanjáfora cuando en realidad son totalmente inteligibles... Siempre y cuando uno conozca el código lunfardo, claro está.
Pero por otro lado esas metáforas violentas son parte vital del lenguaje rioplatense de todos los dias, exageración que reafirma una cualidad o le agrega humor a una descripción. Muchas veces el intelecto las califica demasiado pronta y ligeramente como "surrealista" cuando en realidad tienen una explicación mas mundana (2) como asi lo demuestran los famosos versos de Enrique Santos Discépolo en su ya clásico tango Cambalache :
"...y herida por un sable sin remache
ves llorar la Biblia contra un calefón"
Ferrer, para mi, está mas cerca del absurdo de Lewis Carrol y el creacionismo de Vicente Huidobro que de la escritura automática de Andre Breton. Las asociaciones insólitas (o imposibles) típicas del surrealismo que encontramos en la poesía de Ferrer actuan como un paralelo metafórico a los neologismos lunfardos tan característicos de este poemario y de muchas de sus poesías por venir. Ambas cumplen la misma función: la de ayudarlo a recrear una realidad poética que se resiste a ser descripta por las palabras de uso común y los medios gramaticales usuales . Es interesante, entonces, saber como Ferrer ve y concibe su propia poesía:
"Las palabras inventadas, me parece que las fui gestando con el mismo aliento con el que los inventores de la jerga del lunfardo han gestado las suyas. Lo que sí me parece que quedó ampliado en mis versos, fue el escenario temporal del Tango"
Entonces cuando leemos estos endecasílabos del soneto "Cocotte"
La cursi nonchalance que dolcevita
su estulta jovatez de hipocondríaca,
recorre los relumbres de la saca
y a un múgrico pasado lo desquita"
sabemos que esa sublimación del lunfardo es su forma de recrear un mundo alucinado y alucinante, una forma de generar una realidad poética donde para muchos no la hay; donde el poeta, como visionario urbano, la descubre para nosotros siempre y cuando estemos dispuestos a seguir el juego lingüistico de sus poemas. Poemas que suceden en un mundo real y que adquieren a través de la fantasía su último estado poético: son fantasía pero también reflejo de la realidad. Confirman lo que Discépolo, con mucha claridad y lucidez, ya había dicho:
"lo que muchos llaman lunfardo es brillo de la imágen ( ¿imaginación?) popular, es una nueva forma de la metáfora, es el lenguaje propio de la canción"
Todo esto sería confirmado (o refinado) mas adelante en su dupla con Astor Piazzolla.
Este grupo de poemas aqui reunidos bajo el nombre de Romancero Canyengue son, en mi
opinión, poemas para ser leídos. Por que a traves de su lectura se establece el vinculo entre lector-activo y escritor donde se puede apreciar el arte y la técnica excepcionales de este trovador oriental del siglo XX. Todos esos recursos estróficos, de cuentas silábicas y rimas alternas que son evidentes en la página impresa simplemente se diluyen en la audición pasiva de los poemas en favor de la atención indivisible al devenir de las historias.
Tomemos por ejemplo Suite Cabaretera, con su arreglo de quintetos de 14 sílabas de rima encadenada ABAAB- BCBBC-DEDDE-EFEEF-EBEEB donde el encalgabamiento de muchas de sus líneas esta al servicio de la precisión métrica, de la armonía de la rima y no de la unidad gramatical necesaria para articular correctamente el sentido al pronunciarla :
Ahora que amanece sobre aquel ronco armonio
que tose unos extraños canyengues medioevales,
se siente que en el raro teclado de antimonio
digita vagamente la zarpa de un demonio
su lerda sinfonieta de tangos funerales
Y en tanto va el cosimu zapando, a los vitrales
se asoma un loco arcángel runflero que muequea
y alumbra, con sus grandes ojeras festivales,
un poco de la noche que aun cabe en los percales
abiertos o en los rubios pernotos se cocea.
Los viejos caftens muertos, al fondo, escolasean;
y cuatro sotas tristes les ponen sus marcados
crespones en la boca. Y hay dos mamitas feas
zurciendo un arpa zurda para que la mas rea
y el poeta bailen cosas que nunca se han bailado.
Despues que espiran, queda flotando un barajado
rumor de sobrehumanos laburos escondidos.
Y un alba ultratorrante que está de reservado
con su solcito reo contra el sutién atado,
ante un café con leche, medita lo perdido...
Por fin, sobre el oscuro proscenio amanecido,
cubierto con sepelios y exóticos mandiles,
en cuatro bandoneones cerrados, el Olvido,
reúrna las cenizas borrachas y - de oído-
frasea el tiempo muerto que gime en los atriles.
Ferrer frecuentemente corta las frases - separando adjetivos de sujetos o verbos del sujeto, truncando su significado, el cual resolverá en la siguiente línea en un obvio intento por acomodar no sólo la cuenta silábica si no también la rima. La lectura, sin embargo, es diferente y articula las frases en unidades sintácticas propias del discurso normal superponiendo un ritmo oblícuo con respecto a la métrica del poema.
Y asi se documenta en la grabación de los 18 poemas que conforman el LP "Horacio Ferrer dice su Romancero Canyengue con la guitarra de Agustín Carlevaro (3), grabado por don Henry Jasa en los estudios del Sodre y editado por el sello Trova en 1967 y que con mucha inteligencia esta reedición incluye en disco compacto producido por Perro Andaluz. Y que nos da la rara oportunidad no ya de leer y escuchar al autor interpretado por sí mismo si no de saber cómo él los escuchó en su cabeza al escribirlos. También, por supuesto, podemos apreciar su gran habilidad como recitador.
"No siento mis versos propiamente como poesía - decía en 1991- si no como una mezcla de teatro
con pintura. Los visualízo. El recitado permite explorar una veta que es fundadora en el género:
la dramaticidad teatral" Proveniente de una familia de poetas ( su madre habia estudiado declamación con Alfonsina Storni) Ferrer no nos "dice" los poemas como engaňosamente se lee en el ampuloso título
del LP: los declama. Y los declama en el pasional, y a veces vehemente, estilo tan característico de la época y, como él mismo dice, del Tango. La suya es poesía para ser vivida a traves de las palabras, articuladas con el ardor necesario para que destilen sus emociones. Ferrer, entonces, declama los poemas teatralmente, los vive al narrarnoslos.
Los poemas y la música en este CD se complementan y se sostienen mutuamente.
Ferrer adopta la estructura de conocidos tangos y no tan conocidas milongas orientales
para recitar sus poemas. Por ejemplo De Cuando Dios tocaba el bandoneón recitado sobre
la música de La última curda o Tango de la última grela con fondo de la milonga oriental Bachicha.
Hay una muy evidente conección entre músico y poeta Carlevaro, por ejemplo, con gran sensibilidad no hace simplemente el acompaňamiento tocando el tema detras de la voz si no que se adapta al devenir del poema, a veces estirando una resolución o anticipando una entrada, otras veces percutiendo un final en la caja de la guitarra como en Rosa Canyengue.
Ferrer, a su vez, no apura los poemas, no dispara sus palabras en busca del final. Por el contrario, inteligente y delicadamente deja espacio para que la música genere su clima sonoro y de esa forma poder él modular la intensidad de la historia hasta el climax final. Milonga y Fuga (uno de mis preferidos del CD junto a Suite Cabaretera) referenciando la milonga que lo apoya - Melodías Negras - es un excelente ejemplo al respecto.
Los poemas en este disco, sin embargo, claramente anteceden a la grabación. No hay nada
de malo en esto. En ella se busca proveer un fondo musical para que los poemas desplieguen sus historias pero no fueron creados para o con una música específica en mente: se sirven de otras composiciones ya existentes. Todo esto cambiaría en su futura colaboración con Astor Piazzolla.
Estos poemas, mas allá de la virtuosidad técnica, actuan como hechizos verbales mediados por un lenguaje casi hermético, inteligible sólo para sus tangueros iniciados, claro, pero también para quienes acepten el reto de leerlos o escucharlos con atención. Generan una mágia que lo atrapa al Lector/Lectora en su atmósfera, onírica y sórdida a la vez, casi Onettiana, de la cual es imposible escapar sin maravillarnos, aun ante la crudeza de sus imágenes. Es el universo tanguero de Horacio Ferrer : una dimensión paralela de nuestra propia existencia.
Estaría dejando de lado un elemento crucial si no mencionara la presentación de esta reedición de lujo de Romancero Canyengue donde hasta la calidad del papel en que impreso es escelente. Una reedición fuertemente marcada por el arte gráfico y la concepción creativa de Yauguru Maca. El simple hecho de presentar las hojas en una tonalidad sepia ( creo haber leído que hizo eso "simplemente fotocopiando una página descolorida sin imprimir, armando los poema sobre ella") lo separa tajantemente del facsimile tan en boga en otras ediciones aniversario. Tonalidad que dictaría el carácter de sus ilustraciones y collages - excelentes todos- y muy sutilmente intercalados a la izquierda de los poemas, que, convenientemente ubicados a la derecha logran un balance visual interesantísimo y relajante a traves del libro. Una fiesta para los ojos, como todo el libro.
Pero eso no es todo. Hay una caricatura de Ferrer por Hermenegildo Sabat, el prólogo excelente de Cátulo Castillo ( ¡nada mas ni nada menos!) una reproducción de la tapa del disco y su comentario de contratapa, un glosario lunfardo, tres postales de Federico Finochetti y el epílogo de Jose Arenas con una excelente cronología biográfica que nos permite aquilatar la gran carrera literaria de este verdadero trovador contemporáneo para redondear una edición extraordinaria de este clásico de la literatura rioplatense, infaltable en toda biblioteca personal, sea uno fanático de la poesía o no. Estoy seguro que despues de leer Romancero Canyengue se van a convertir inmediatamente. A mi, por lo pronto, me llevó a profundizar en el conocimiento de la poesía de Horacio Ferrer y a explorar en detalle su producción con Astor Piazzolla, donde su poesía se transformaría en poesía para ser escuchada.
Pero, por ahora, sólo quiero leer y releer Romancero Canyengue.
Notas
Las citas de Ferrer son de Moriré en Buenos Aires.Vida y obra de Horacio Ferrer. Antología de sus tangos, su teatro lírico, su poesía y su prosa. Buenos Aires, 1991, Manrique Zago ediciones.
1. Su título, por otro lado, también se presta a diferentes interpretaciones. Llamarlo Amén no tiene mucho sentido pero es la forma en que inconscientemente lo leeremos todos. Sin embargo al leer la última linea se puede interpretar - correctamente en mi opinión - como Ámen; voz del verbo amar.
2. La Sociedad Bíblica de Buenos Aires solía regalar Biblias a modo de difusión de "la Palabra de Dios". Estos ejemplares estaban impresos en un papel muy fino y delicado. Quienes obtenían esas Biblias les perforaban una tapa y las colgaban en un gancho de alambre (llamado“sable sin remache”) al lado del calefón, cerca del retrete, e iban arrancando las suaves hojas para usarlas como sustituto del entonces carísimo papel higiénico. ( Tomado de Hora Cero.com.ar)
3. Carlevaro grabaría aňos mas tarde un excelente LP con sus propios arreglos y adaptaciones para guitarra de Las Cuatro Estaciones Porteňas de Astor Piazzolla y otros tangos.