Milongas de Fierro
Milongas de Fierro
Milongas Extremas / Orquesta Típica Fernández Fierro
José María Barrios
Milongas al límite (del sonido)
La propuesta de Milongas Extremas, significa desde sus orígenes, una apuesta a lo novedoso, cuatro guitarristas que teniendo como base el estilo milonguero clásico, se proyectan hacia modernas mixturas con elementos de rock y folk en el más amplio de sus sentidos.

Creativo, al llevar a esta estructura musical, piezas del repertorio de la banda Extremaduro, que ya cumplió tres décadas desde su fundación en Plasencia, Cáceres, España. En el escenario, el cuarteto se presenta como una banda de rock, versiona inteligente y respetuosamente a Alfredo Zitarrosa, incluye intervenciones en saxo de Pablo Piñeyro, pero utiliza sus guitarras acústicas con un timbre metálico y excesivo volumen, que por momentos cubren las vocalizaciones y no permiten apreciar los arreglos milongueros, las armonizaciones a dos y tres guitarras, los armónicos, los trinos, los arpegiados, una lástima que la poética de “Dulce introducción al caos”, “Golfa” o “No me calientes que me hundo”, se perdiera en el excesivo volumen, que sumado a los reflectores que apuntaban a la platea, atentaban contra el disfrute de lo más importante, la propuesta artístico musical.
Sonidista: Ricardo Dipa Di Paolo
Iluminación: Diego Viera
Viernes 5 de mayo, Sala Zitarrosa

Fernández Fierro: Tangos con Alma y vida
La Escuela Nacional de Música de Avellaneda y el bandoneonista - docente Rodolfo Mederos crearon en el grupo fundacional de la Fernández Fierro un profundo sentimiento de identidad y reconocimiento por la orquesta del maestro Osvaldo Pugliese. Pero inteligentemente no se quedaron con la copia idéntica, sino que fue la base estructural para que desde el 2001 se transformaran en una renovada e innovadora propuesta de tango sin elementos electrónicos. Porque pueden versionar a Jaime Roos o Tabaré Cardoso, pero todo suena a tango.
Pugliese, injustamente postergado y hasta censurado por su filiación comunista fue parte medular en la evolución tanguera desde los 30s con sus primeras experiencias: quinteto con Elvino Badaró y posteriormente sexteto con Alfredo Gobbi (y Aníbal Troilo con 16 años de edad), hasta las últimas en los 90s. Fue innovador en utilizar la síncopa y el contrapunto en el tango instrumental, y como pianista su mano izquierda “marcando el compás”.
La OTFF, tiene mucho oficio, juega de local en todos lados, como lo hace en su “cancha” de la calle Sánchez de Bustamente, en Villa Crespo a donde hay que llegar temprano para encontrar lugar (hasta hace poco se podían comprar anticipadas en el boliche de la esquina).

La línea de bandoneones va al frente, son fuelles “cadeneros”, que manejan lo clásico pero siguen apuntando al futuro, a las posibilidades sonoras del instrumento, las cuerdas juegan con la armonía, con los timbres que aportan el cello y la viola. El contrabajo amplificado es la base, con un sonido potente puesto al servicio de la orquesta, como fuera el histórico Aniceto Rossi para Pugliese. El piano tiene importancia en las variantes melódico- armónicas con sutiles toques jazzísticos.
La vocalista Julieta Lasso, pone garganta y pulmones, pero en temas como Sierpe, Pegue su tren, Azucena Alcoba o Puente Pueyrredón se extraña la voz del “Chino” Laborde que había encontrado el lugar justo, esa tonalidad media entre los cantores del 40 (Alberto Morán) y los modernos cercanos a Abel Córdoba.
La Orquesta, maneja muy bien los tiempos del show, suena a “big band”, en los instrumentales es una aplanadora, se habla lo necesario, no hubo presentación de los integrantes y por supuesto, siempre quedan ganas de seguir escuchándolos, algo que no todos los artistas logran.
Viernes 5 de mayo, Sala Zitarrosa