Leandro "Gato" Barbieri
Leandro "Gato" Barbieri:
como un árbol en otońo
por Sergio Faluótico
I
Me gusta escuchar un disco nuevo cada sábado a la noche si no tengo nada que hacer.
Puede ser un CD nuevo, un concierto o un bootleg de algún artista conocido o algo de
alguien totalmente desconocido. Esta vez me también me iba a Ottawa y queria tener
algo para escuchar durante el viaje en tren. Comencé la cacería el jueves de noche. Y me encontré con este CD del Gato Barbieri: New York Meeting, grabado en el 2010.
Casualmente había estado escuchando bastante al Gato últimamente, uno de mis ídolos, y se me ocurrió que esta era la oportunidad perfecta para darle una chance a esta última grabación suya como lider antes de morir, el 2 de abril del 2016. Sus últimas producciones no me habían gustado nada, para serte sincero, pero, en honor a la grata historia que me une a él como escucha y fan decidí darle mi voto de confianza. Era casi como un reencuentro con un viejo amigo, después de todo...
Nacido en Rosario, Santa Fe, El Gato tenía dos cosas que muchos otros músicos, quizás
con mas capacidad, no tenían: tenía un sonido, suyo, personal, que lo identificaba sin lugar a ninguna duda y tenía una imágen. Era ese tipo prendido a un saxo tenor con su sombrero fedora negro, inmenso, lentes cuadrados- a veces oscuros- con su pañuelo al cuello y sus chalecos de cálicos multicolores. Inconfundible. Sumale a eso una originalidad extrema tanto en su estilo personal como en la música que tocaba. Era para nosotros, adolescentes fanáticos del jazz en plena dictadura, el prototipo del músico revolucionario en fina estampa.
El Gato tocaba con un saxo que el "armó": el cuerpo de un Selmer y el cuello de un viejo Conn, y, como muchos músicos sudamericanos, conservaba ese único instrumento como un tesoro ya que no había con que comprar otro. Y con él tocaba en la orquesta de Lalo Schifrin en Buenos Aires en el Bop Club Argentino, en Canal 9 TV o haciendo gigs con quién pagara mejor. Y con él viajó a Brasil y de ahi a Italia. Gato tocaba free jazz en Europa con Don Cherry. Grabó discos considerados hoy piezas fundamentales de ese movimiento musical como Complete Communion y Symphony for Improvisers. Luego lo vemos en USA grabando con Charlie Haden y su Liberation Music Orchestra; con Carla Bley en Escalator over the Hill; con Gary Burton, Michael Mantler, Roswel Rudd, Alan Shorter...es decir en el frente de batalla de la revolución musical del Free Jazz en la efervescente década de los 60.
Comienza su carrera solista en un sello independientes - no en uno de los grandes si no en la "guerrilla" del sistema comercial discográfico, en esos sellos que editaban lo que Columbia o Verve nunca iban a editar. Entonces en ESP saca In search of the mystery en 1967 que pasa totalmente desapercibido. Insiste con Obsession, (que no se editaría hasta 1978). Cambia a Flying Dutchman Records y edita The Third World en 1969 y Fenix en 1971- ambos excelentes y clásicos por derecho propio- seguidos por El Pampero (1971) Under Fire y Bolivia, ambos de 1973. Y no toca jazz standards: toca standards sudamericanos como El Arriero de Yupanqui,
El día que me quieras y Mi Buenos Aires querido, Carinhoso de Pixinguinha, Llamerito de Anastasio Quiroga o Bahia de Ary Barroso. El Gato prefiere explorar y exponer con esos temas la gran riqueza musical de Sudamerica. A su modo, claro, con libertad. Con esa libertad que le faltaba a jóvenes como mi amigo Nony y yo, que no nos cansabamos de escuchar sus discos.Y fiel a la simpleza armónica de la música folklórica sudamericana, frecuentemente improvisaba sobre dos acordes sobre ritmos de tango, chacarera, zamba, huayno, cueca, 6/8 donde podía tocar esas melodías y paulatinamente llevarlas a su catárquico final mezclándolas con su voz fina cantando "las penas son de nosotros/ las vaquitas son ajenas" como un mantra revolucionario tercermundista. El Gato gritaba con su saxo, aullaba de rabia contra la represión, y entre frase y frase de sus solos profería una exclamación, una protesta contra todo lo malo no ya del mundo si no de nuestro propio tercer mundo; decía con su tenor todo lo que nosotros no podíamos decir. Escucharlo era, para nosotros, un acto de rebelión.
Gran fanático del cine el Gato era amigo de Glauber Rocha, Pier Paolo Passolini y
Bernardo Bertolucci. Este último le encomendó la música para su film El último tango
en Paris y el resto es historia. El éxito de la película le abre las puertas al "estrellato", aunque no exento de polémicas. Primero con un Astor Piazzolla muy ofendido por que no le ofrecieron la banda de sonido a él ; después de todo ¿que puede saber de tango un saxofonista de jazz comparado con él? En realidad le ofrecieron arreglar y conducir la orquesta a lo que él, muy ofendido, se negó "- ¡Yo soy un compositor!" le dijo a Bertolucci. Vivió para lamentarlo. Oliver Nelson se hizo cargo de la conducción y arreglos y lo demas, como ya te dije, es historia.
Luego fue una acusación de plagio a un oscuro tema de Radames Gnatalli - Samba-Cançao - grabado en 1958 en su LP Brasilianna #7 y versionado por el saxofonista Paulo Moura en 1959 en su disco Moura interpreta Gnatalli curiosamente bajo el nombre de Sempre a sonhar. El mismo perro con diferente collar. Insinuado el plagio pero no denunciado nunca llegó formalmente a las cortes. El Gato gana con esa banda de sonído un Grammy que le abre la puertas a un contrato con Impulse! Records - el mismo sello de su ídolo, John Coltrane- Conceptualizado como una película, o mejor, como una serie de TV dividida en Capítulos que, a su modo, contaban una historia musical graba los Capítulo 1: Latinoamérica - Capítulo 2: Hasta siempre - Capítulo 3: Viva Emiliano Zapata y Capítulo 4: Alive in New York.
Al principio decide grabarlos en estudios sudamericanos con músicos sudamericanos ( Capítulos 1 y 2) sabedor de que de esa forma tocarían su música con la frescura y autenticidad que esas canciones folklóricas requerían y que los músicos europeos o americanos no daban pese a su gran solvencia técnica. Era también tener acceso a ese
acervo cultural de instrumentos autóctonos como el siku, el erke, el erkencho, la ocarina,
la quena, el bandoneón, el charango o el bombo leguero. Era poder acceder a la magia de una scola do samba, al swing de un cavaquinho y a la atmosfera despreocupada de la escena sudamericana.También dieron lugar a jugosas anécdotas durante el proceso de grabación con la consabida depredación del adelanto de Impulse! Cuando el presupuesto no dió, continuó grabando en USA pero con músicos latinos ( Capítulos 3 y 4 ).
Las cosas, sin embargo, no terminaron bien con Impulse! Por una combinación de pocas ventas y problemas financieros de la discografica se queda sin sello.
A partir de ahí se empieza a producir el gran cambio del Gato. Pasa de tocar con Don Cherry y grabar en Impulse! a tocar con Herb Alpert y grabar en su sello A&M algunos excelentes discos (Caliente, Ruby,Ruby) y otros lamentables (Trópicos, Euphoria) pero todos claramente alejados del free jazz, mas relacionados con el funk, soul y R&B; con orquestaciones de Donny Hathaway, con músicos como Lenny White, Eric Gale, Gary King, Ron Carter, Bernard Purdie, Cachete Maldonado, Eddy Martinez, Billy Cobham, Steve Jordan, Don Grolnick: es decir con la flor y nata de los músicos de sesiones del momento en USA.
Encuentra oro cuando graba en Caliente! el tema Europa de Carlos Santana con quien inícia una esporádica y despareja colaboración. Escuchando y analizando su carrera y su repertorio podemos decir, sin llegar a equivocarnos, que el Gato fue siempre fiel a la melodía. Ya sea en contexto free o soul o funk el Gato, con ese tono arrollador, cantaba esas melodias con su saxo. No lo estoy justificando; simplemente establezco un hecho irrefutable: su pasión por la melodía es el hilo conductor a traves de estas mutaciones camaleónicas de estilos musicales aparentemente tan opuestos entre si.
Sea como sea,entonces, se produce el gran cambio. Pasa de ser el revolucionario saxofonista a ser el Latin Lover sensual. Se convierte en una caricatura de si mismo, literalmente, y ve degrada su imágen al adaptarsela a un muñeco, Zoot, del show de TV The Muppets. En los 80 desaparece de la escena musical para cuidar a su esposa, Michelle Barbieri, muy enferma de cáncer ¿He ahi la razón de su viraje comercial? No lo sabemos a ciencia cierta pero lo podemos especular con cierta certeza. Los músicos no estan libres de las presiones y exigencias de la vida común; también tienen que sobrevivir a como dé lugar.
Pero El Gato, fiel a la leyenda, tiene siete vidas. Se repone de la muerte de su esposa en 1995 y de un triple by pass. Se vuelve a casar y saca tres discos absolutamente horrorosos bordeando en elevator music ( necesarios, quizas, para pagar las cuentas ahora que tiene su primer hijo a los 67 años) compone la música para las películas Firepower y Seven Servants. En el 2000 aparece en la excelente película de Fernando Trueba, Calle 54, un recuento de los exponentes del Jazz Latino en USA junto a Jerry Gonzalez, Chano Dominguez, Eliane Elias donde afortunadamente no toca nada del funesto material de sus recientes discos Que pasa o Che Corazón. Poco antes de desaparecer por última vez saca este CD editado en Argentina por Melopea, el sello de Litto Nebbia. (A propósito... ¿cuantos proyectos memorables le debemos ya a Litto Nebbia?...) Y ahi comienza la verdadera historia que te quiero contar; la del Encuentro en New York....

II
New York Meeting
Melopea Records ( 2010)
Gato Barbieri. saxo tenor, voz
con: Carlos Franzetti, piano - David Fink, bajo - Nestor Astarita, bateria
1. Equinox (Coltrane) -2. It's over (Barbieri) - 3. Prepárense (Piazzolla)
4. Straight, no chaser (Monk) - 5. Blue in green (Evans,Davis)
6. Someday my prince will come (Churchill-Morey) - 7. So what (Davis)
Grabado en Twilz Records Studio, New Jersey por Manfred Knoop.
Mezclado por Litto Nebbia, Nestor Astarita y Mario Sobrino.
Grabado en el invierno del 2010 en uno de esos típicos estudios en el sótano de una casa, de esos que abundan en el inmenso estado de New York éste es, efectivamente, el último proyecto del Gato como solista. Y se fue por la puerta grande, como bien podemos escuchar. Confieso que: 1. no sabía de la existencia del CD y 2. que una vez que lo supe no le presté atención. Claro, sus últimos discos habian sido tan malos que ya me había curado de espanto con el Gato. Pero todavía le quedaba una vida mas al Gato en mis oídos.... Lo que empezó a cambiar mi resistencia fue: 1. el repertorio - jazz standards; 2. el personal, sobre todo ver que estaba Nestor Astarita en la batería y Carlos Franzetti en el piano y 3. no tenía nada para escuchar en mi viaje en tren a Ottawa. Y mi sorpresa fue mayúscula.
Comenzó con una versión de Equinox, de John Coltrane, donde el Gato "canta" la melodía sobre un riff de milonga. El solo de tenor me noqueó. Por su sonído, su uso del espacio, su gran creatividad pero mas que nada por la autoridad con la cual el Gato sopla.
It's over es un tema no muy conocido de la banda de sonído de El último tango en Paris. Injustamente relegado a un segundo plano en favor del tema central este bolero aqui recibe un trato mas abierto rítmicamente gracias al sutil trabajo de Astarita. Excelentes solos de Franzetti y David Fink, muy melódico tocando su contrabajo con arco. Un Gato Barbieri que casi no solea, que casi se limita a resaltar la belleza de la melodía en esa armonía ascendente, extendiéndola o distendiéndola sin alejarse mucho del tema, redondeando asi, con mucho feeling y sutileza, una excelente versión.
Pero quizas la sorpresa mayor haya sido Prepárense. Este tema de Piazzolla es un viejo conocido del Gato. Existen versiones de él en El Tercer Mundo y en un video de un concierto en 1972. Pero esta versión es de otro planeta. Con un swing muy cool en la base, el Gato sopla la melodía sobre una re armonización del tema, completa con una resolución alla Equinox. Su solo es para mi, de lo mejor que ha grabado el Gato. Suena tradicional pero moderno a la vez. Su lectura de la melodía es un tributo a Albert Ayler con esa afinación semi dudosa que le agrega mas expresividad. Por momentos suena como Michael Brecker, o sea, con esa misma autoridad al soplar, con ese uso de frases angulares y sorpresivas resoluciones. Una obras maestra.
Una versión olvidable de Straight no chaser nos recuerda que no hay sesión perfecta.
Errare humanun est. El Gato sorpresivamente se abstiene de tocar en una versión a trio de Blue in green donde brilla en gran nivel Carlos Franzetti. Seguido por otra excelente versión de Someday my prince will come, al que todos recordaremos por esa grabación alucinante de Miles Davis con John Coltrane en un solo memorable en el long-play del mismo nombre editado en 1961 en Columbia Records.
Pero lo mejor queda para el final : So what. Esta composición modal emblemática de Miles Davis, al que su armonia puede engendrar el tema de Coltrane Impressions o su melodia ser evocada con astucia en Cold Sweat de James Brown, recibe un trato especial en esta versión, con un comienzo mas impresionista, mas libre por momentos pero que al dejar la melodia e internarse en los solos deja de ser cool y se transforma en la versión de So What que el gran cuarteto de Coltrane en los 60 podria haber tocado - o sea Impressions... Con ese mismo tipo de energía arrolladora que le permite al Gato tocar no uno si no dos solos absolutamente alucinantes. Franzetti no se queda atras, tampoco con un solo impresionante con pedal notes en los bajos y armonizaciones en cuartas alla Mc Coy Tyner. El cierre perfecto para este cd alucinante, imprescindible e infaltable en tu coleccion y la mia.
Por último, cuando leo los créditos del CD veo que dice:
" Producido por Litto Nebbia sobre una idea artística de Nestor Astarita"
Entonces es justo tambien darle gracias a Astarita, una leyenda del jazz argentino, por tan excelente idea y, de paso, hacer una mención especial a su gran trabajo en este CD.
Siempre me gustó Astarita. Tiene un sonído propio, tiene experiencia y sabe como llevar a la banda del brazo. En este CD su trabajo es central. Básteme referirlos a dos temas - Prepárense y So What - para que sepan inmediatamente de lo que estoy hablando: clase, sutileza y soltura, mucho swing y harta sensibilidad.
Para serte sincero no escuché mucho de él en discos o CD pero si lo vi en vivo en Buenos Aires circa 1980 bastantes veces. Tocaba con el Negro Gonzalez en bajo en un boliche que si mal no recuerdo se llamaba Satchmo (un sótano en realidad) en el centro del Gran Buenos Aires, muy cerca de la pensión donde yo vivía. Ellos dos ( Astarita y el Negro) regenteaban el lugar y llevaban solistas a los acompaňaban. Alli los vi a trio con "Baby" Lopez Furst en teclados y acompaňando a Ruben Rada. Luego con el ciego Colombres, con Fats Fernandez y muchos otros. Seguramente el Gato haya estado como invitado alli y quizas esa haya sido la semilla que germinó a traves del tiempo y resultó en esta joya que hoy podemos escuchar con gran placer y grato asombro.
Ahora, mientras leo esto de regreso a casa en tren desde Ottawa, escucho esta música y miro por la ventana del tren las arboledas interminables a ambos lados de las vias, con sus copas otoňales exhibiendo orgullosas sus mil variaciones de rojo, amarillo, dorado, verde oscuro y hasta algunos toques de púrpura y lilac, colorído presagio de un invierno que se acerca lento pero inexorable. Escucho y disfruto de esta música alucinante que despierta mis recuerdos y me planta en este presente, en esta mágica confluencia de árboles y sonidos, de palabras que se juntan sobre el papel tratando de decirte esto que aparece, simple y repentino como todo lo verdadero : el Gato Barbieri, como un árbol en otoňo, mostró en New York Meeting sus mas bellos colores antes de llegar al invierno de su vida.