FRED HERSCH

FRED HERSCH

FRED HERSCH

Koerner Hall
Fred Hersch - piano, compositor
con Drew Gress - bajo - Jochen Rueckert - batería
y la participación especial del Dior String Quartet:
Noah Sarid, violín - Tobias Elser, violín - Caleb Geoes, viola - Yesol Choi, cello

Lástima. Hubiera sido interesante.

por Sergio Faluótico

1

El concierto

Fred Hersch presentó la suite The Sati Suite con su trio y el Dior String Quartet en un concierto que despertó ciertas expectativas. Una, por la calidad del pianista en cuestión. Otra, por que lo haría con la compañía de un cuarteto de cuerdas.

Hersch comenzó explicando la gestación de la música que escucharíamos y que era la de su
último CD, Breath by Breath editado en el 2022 por Palmetto Records y que ahora era re-bautizada
como The Sati Suite en su totalidad. Suite que habia sido compuesta durante ese período negro
de la pandemia y que era el resultado de su experiencia con la meditación, de como ésta lo ayudó
a navegar ese tenebroso momento.Todo bien hasta ahí pero a continuación le pidió a la audiencia que por favor no aplaudieran entre tema y tema, o al terminar un solo, o bajo ningún otro pretexto hasta que terminára la ejecución.

Y alli se enrareció el ambiente. El aplauso, creo yo, no es simplemente la aprobación del público hacia el músico; es su forma de integrarse al ritual del concierto. Es también su forma de comunicarse con el artista, y, entre otras cosas mas, es una liberación de esa energía concentrada en la atenta escucha de la música. Que a su vez cumple la función de alcanzar al artista y envolverlo en ella y con ella, de esa forma contribuyendo su energía positiva que hace tocar mejor o en mejor disposición, mas relajado al artista, sabedor de que su público esta disfrutando a pleno de su perfomance. Y le da tiempo a los músicos para prepararse para la siguiente música o para corregir algun que otro inconveniente, seamos prácticos también. Todo eso ahora no pasaría.

Y enfrió el ambiente. Por que entre tema y tema había un silencio demasiado glacial mientras se esperaba que los músicos cambiaran las partituras, ajustaran las baterías para el siguiente tema,
se miraran, contaran y comenzaran a tocar: todo eso que ahora, para nosoros juiciosamente en silencio, era el sólo centro de nuestra atención. Claro, ese foco en prestar atencion en riguroso silencio funciona muy bien al escuchar el CD donde entre tema y tema hay no mas de algunos segundos. Si hubiera sido un espectáculo mas ensayado, con la continuidad y seguridad que da el conocer el repertorio a fondo, hubiera sido una experiencia interesante pues seguramente se hubiera replicado el espacio calmo y vacío y pleno de la meditación. Nada de eso se consiguió.

El trío - lease Rueckert y Gress - sonó, por momentos, tentativos. Como si no quisieran sobrepasar
al cuarteto de cuerdas que, para mi sorpresa, no estaba amplificado. Esto, sumado a lo que supongo insuficiente tiempo de ensayo quizas ( o sin quizas) conspiró contra la soltura en la ejecución de la música que, introspectiva o no, requiere una actitud mas decidída en vivo.

Para complicar aun mas las cosas en la penúltima canción con el Dior Quartet-Know that you are- Hersch sorpresivamente interrumpe la ejecución para seňalarle al cuarteto que "en esa sección había una repetición y recién despues se iba a la coda". Después de la mirada estupefacta de los integrantes del cuarteto que obviamente no podían creer lo que estaban escuchando, continuaron "desde la barra 78 hasta el final".

Y asi se llegó al final de la suite - de lo cual nos dimos cuenta por que el cuarteto se fué.
El público no sabía si debía o podía aplaudir o si ya habia terminado el ensayo.
El ambiente era decididamente glacial.

El concierto sin embargo continuó con tres temas mas, a trio. La cosa no cambió mucho.
Los solos, muy competentes todos, se sucedían monótonamente a traves de las composiciones, tambien monótonas, que hacían a uno recordar aquella famosa máxima de Bubber Miley vía
Duke Ellington: "It don't mean a thing if it ain't got that swing..."
Y no lo tenía.

 

2

El disco compacto

Lo cual me lleva ahora a comparar esta experiencia en vivo con la música que escucho en el CD
antes mencionado, Breath by breath, editado pocos meses antes en 2022 por Palmetto Records.
Y francamente hay una gran diferencia.

Primero quiero subrayar o recordarle al lector/lectora mi completa parcialidad hacia la música en vivo opuesta a la música grabada. Para mi es siempre mejor la ejecución en vivo. No esta vez.
La música en Breath by breath suena viva, despierta, vital casi diría. La ubicación de la batería de Jochen Ruekert mas alta en la mezcla consigue dotarla de otro color. Sus comentarios contrapuntísticos en respuesta a las frases que Hersch desgrana desde su piano contribuyen sin
lugar a dudas a revitalizar las composiciones. Que aqui suenan frescas. Introspectivas, si, pero frescas, aprovechando al máximo los colchones armónicos que provee el Crosby Street String Quartet arreglados con mucha sutileza por Hersch. Drew Gress realiza un trabajo impecable de soporte y sus solos se escuchando inventivos y melódicos. Todo esto contribuye a promover el interés por escuchar. De esa manera se genera espontáneamente la sostenida atención necesaria para que, a lo largo de sus aproximadamente 40 minutos de duración, la música de la suite pueda evocar sutil y efectivamente el espacio alterno de la meditación.

En resumen: un CD muy disfrutable, bien tocado, interesante y que, por sus muchas facetas de interés, permite repetidas escuchas.

En cuanto al concierto: lo del título.

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