Elías Turubich
Elías Turubich
Desde que lo conocí, los vinilos formaban parte de las cosas más habituales de su tiempo. Los temas sociales siempre estuvieron presentes en su tarea como comunicador. Nunca se hizo el distraído ante problemas que sacudían a nuestro país y al mundo, desde la guerra de Vietnam, el Mayo Francés, o la lucha estudiantil en América Latina. Se tuteaba con el rock and roll, el pop, la canción protesta, la moda, la revolución de Los Beatles o los psicodélicos bailes en el Parque Hotel. Su compromiso cultural fue castigado por la dictadura con la censura. Aunque las agresiones habían comenzado ya en abril de 1972.
Cuando las circunstancias te convierten en una persona que lleva la música como parte de su sangre, cuando te das cuenta que estás parado frente a la vida enfrentando tragos amargos muchas veces, sin saberlo, lo simple se transforma en peligroso. Allí es cuando aparece una canción que abraza en el medio del camino, susurrando: “Don't carry the world upon your shoulders” -No cargues el mundo sobre tus hombros-, o “escribiendo en las paredes: resistir’”. Elías Turubich realizó muchísimos programas de radio, todos con la magia y la virtud de atrapar a la audiencia rápidamente, difundiendo oldies, folclore, Canto Popular o el más conocido de todos sus espacios: Beatlemanía. Siempre resistiendo, creando, pasando música y volviendo a empezar. Elías sentía que lo nuevo se conquista. Partió temprano; como otros de bajo perfil, olvidado. Para continuar en los sonidos del silencio.
aldo novick

Su encuentro con la radio fue al comenzar los ’60, en Radio Ariel, con Arcoíris Musical. Un amigo de Elías, por razones de trabajo viajó a Inglaterra, y a su regreso le trajo discos del grupo que en ese momento estaba impactando: Los Beatles. Turubich comenzó a sentir cada vez más curiosidad por John, Paul, George y Ringo. Por suerte su amigo siguió viajando y continuaron llegando discos.
La emisora CX8 contaba con el relator de fútbol de mayor audiencia y con un estilo muy personal: Carlos Solé, quien trabajó en la misma emisora desde 1946 hasta el día de su muerte. En el ’60 Solé fue nombrado director de programación, creando “La nueva 8”. En 1964 Rubén Castillo pasó a ocupar el cargo de director artístico de la radio. Dentro de los nuevos programas comenzó Elías Turubich con Beatlemanía de 18 a 18:30 horas. Que junto al programa Discodromo Show de Castillo, son los más recordados.
En julio de 1964 Los Beatles presentaron A Hard Day's Night, tercer álbum de estudio; Elías comenzó Beatlemanía, un par de meses más tarde. Pero había ingresado a Sarandí en 1963. Comenta Fernando Peláez en su libro De las cuevas al Solís: “Los Shades, durante el transcurso del ’65 editaron tres simples para el sello Sondor, que tienen buena difusión en el programa Beatlemanía de Elías Turubich. Estamos ante un hecho histórico: se trata de la primera producción de un artista uruguayo de música beat por parte de la empresa Sondor. El primero de los singles incluye No vayas lejos, un tema propio de Alberto Cambón, y un cover en inglés: You are not got."
Del mismo libro de Peláez: “…a principios del ’68 comenzamos a cantar en castellano. Conocimos a Elías Turubich, que tenía el programa Beatlemanía, y nos alcanzó unos materiales de conjuntos españoles como Los Brincos y Los Ángeles. Elías nos ayudó a terminar de redondear esa idea que teníamos. Ahí nos pusimos Los Campos; nos presentó a Rubén Castillo. Gustó y empezamos a aparecer en Discodromo. Era una vidriera comercial impresionante.”, comenta Gustavo Musto.

Dos programas musicales quedaron grabados en la memoria de muchos oyentes: Discodromo Show, de Rubén Castillo, y Beatlemanía realizado por Elías Turubich. Su hija Marcella un día repasó con su padre la trayectoria; fueron anotando fechas y lugares en un borrador: “El éxito de su programa le ofreció una gran audiencia, pero también una relación con muchos músicos, entre ellos los hermanos Fattoruso. En algunas actuaciones de Los Shakers, Elías era el presentador. Cuando se casaron mis padres -Elías y Mabel-, su luna de miel fue durante una gira de Los Shakers por distintas ciudades de Argentina, y Elías era el presentador del grupo”.
En el correr de los ’60 Turubich también trabajó realizando publicidad en vivo que emitían los canales de tv. En aquellos tiempos el conocido Gordo del Valle realizaba la publicidad del Emporio de los Sandwiches; en cada tanda, cortaba una porción de torta y comía frente a las cámaras. También estaban Américo Torres y Lila González, por citar algunos. Hacia fines de los ‘60 tuvo la oportunidad de participar como colaborador en el programa de Rubén Castillo “Discodromo”, en Canal 12. La popularidad del programa y la participación de artistas de todos los estilos artísticos lo relacionó con una infinidad de músicos, que se convirtieron en su otro eje de acción de promoción musical. Como también una afectuosa relación con Rubén Rada, Eduardo Mateo, Federico García Vigil, Manolo Guardia, entre otros.
La participación en el programa de Rubén Castillo le abrió el camino para sus propios espacios en la década del ’70, realizando Gente Joven en la pantalla de Canal 4, donde se presentaban artistas en vivo en el estudio del canal. Continúa recordando Marcella: “En ese momento, Elías se destacaba como comunicador y promotor; tenía una percepción casi mágica sobre los artistas o canciones que entrarían en el gusto del público, los que iban a ‘pegar’; al escuchar una canción o un grupo en vivo, intuía si tendría éxito. Trabajaba también como disc jockey en algunas boites y actividades privadas con su discoteca.”

El hombre de radio, los bailes y la tele, recibió una propuesta de Palacio de la Música. En ese tiempo, con la familia Gioscia trabajaba como gerente Aviotti (no recuerdo su nombre de pila), y Elías pasó a ocupar el cargo de Director Artístico del sello Orfeo. Recorriendo la trayectoria del comunicador nos encontramos también con el programa Musical Costero, emitido a la hora 16 por Radio Sarandí; programas nocturnos en los cuales no importaba la radio o su ubicación en el dial, Turubich lograba captar oyentes mientras tuviera la oportunidad de estar frente a un micrófono. Un hecho similar al de Ignacio Nacho Suárez, que ha retomado recientemente su comunicación con la audiencia desde internet.

Una tragedia que sacudió la vida de la familia Turubich fue la ocurrida el 17 de abril de 1972. Trece atentados en la ciudad de Montevideo, con bombas de plástico y ráfagas de metralleta, entre ellos, la casa de Elías, ubicada en Joaquín de Salteraín y Rivera, en Montevideo. Una de las ventanas daba a la calle; se perdieron parte de sus discos, entre otros objetos. “Por suerte el apartamento era largo y estábamos en la parte del fondo; nos salvamos de casualidad, fue un momento terrible” cuenta su hija Marcella. También fueron atacadas la casa del doctor Juan José Crottogini, Carlos Quijano y otras personalidades políticas y culturales.
Cuando deja su cargo en el sello Orfeo, la empresa APSA le ofrece la Dirección Artística del Sello RCA Uruguay. Fue la primera persona que comenzó a entregarme discos de difusión. En ese tiempo, con un amigo de Sayago -Washington Raffo-, organizábamos bailes; alquilábamos toda la equipación de audio y luces en la empresa de Richard Geriboni y Heber Ottonello, en Vázquez entre Colonia y 18 de Julio. Geriboni aún continúa con su local en la misma calle. Allí conocimos a Elías, que también concurría para alquilar equipos. Al enterarse de esos bailes nos comenzó a apoyar difundiéndolos en su programa Vamos a Tutearnos, en Canal 10. Era similar al realizado en la vecina orilla, Alta Tensión, con un elenco de bailarines realizando coreografías, música en off, o cantantes realizando playbacks.

Unos años más tarde, por 1977, fuimos compañeros en la misma emisora, en CX 36 Radio Centenario, en los viejos estudios de la calle Olimar casi 18 de Julio. Cada uno realizaba su programa, en distintos días y horarios; nunca dejó de alentarnos en aquellos primeros pasos. Un día, mientras realizaba mi programa ingresó en el estudio y me comentó que le había gustado un micro que había realizado y me pidió permiso para pasarlo en su programa, citando la fuente y hablando de nuestro trabajo. Ese tipo que yo escuchaba en mi adolescencia, que me llevaba un par décadas frente al micrófono, tenía la simpleza y la grandeza que tienen pocos.
El tiempo nos fue cruzando en distintas esquinas de la ciudad. Algunos encuentros en la bombonería de un amigo, a pocas cuadras de CX 30 La Radio, donde un día nos comentó: “la diabetes no me permite comer bombones, pero me tengo que dar algún gustito, es más fuerte que yo”. Sinténdose culpable por comer chocolate, mientras sacaba de su bolso para mostrarnos algunas novedades discográficas que había comprado en su último viaje.
En una oportunidad me tocó comunicarle que en un espectáculo habían censurado su participación, como también la de algún músico. El informe entregado por Jefatura de Policía decía: “El conductor del espectáculo Elías Turubich no puede subir al escenario.” En un momento de locura, quienes trabajábamos en la organización le propusimos que no subiera, que presentara a los artistas desde abajo del escenario. Elías, tan inconsciente como nosotros, aceptó la propuesta. En la mitad del espectáculo, se aproximó un oficial de particular y nos dijo: “El lunes a las 9 en Jefatura”. Posteriormente el informe verbal de censura decía: “no puede subir al escenario, no puede presentar desde ninguna parte…”.

También desde sus programas de radio organizaba viajes a distintas ciudades del país y a Brasil, transformándose en un encantador guía turístico. Que posteriormente fue contratado por agencias de viaje de nuestro país y Argentina, al descubrir que el comunicador pasaba las paredes del estudio, y su audiencia lo seguía en otras propuestas. Participó y colaboró en espectáculos realizados en peñas, cooperativas de vivienda, AEBU o la ACJ. Con el apoyo y la difusión de su programa nacen los conciertos en La Cava Café Concert, con la participación de Carlos Benavides, Los Eduardos, Universo, que además contaban con el relato en la voz de Elías.
La organización de espectáculos comenzaba a ser cada vez más complicada. Había que solicitar previamente autorización en la Jefatura de Policía, además de los correspondientes permisos en la Intendencia. La habilitación para la realización del espectáculo se entregaba 24 o 48 horas antes del mismo, muchas veces con la sorpresa de la censura a participantes. Hecho que ya ocurría con la prohibición de artistas que no podían ser difundidos por radio.
Hablando con Marcella, le comenté que me fue muy difícil encontrar material sobre su padre. Por suerte acudo a la memoria, a la actividad de ambos, y frente al teclado voy rescatando mis recuerdos, y los entrelazo con los de su hija.
Formó parte de CX 30 La Radio en dos etapas distintas: en los ’70 y comienzos de los ’80. El clima social y político del país lo alentó a sumarse con su programa a otras propuestas de resistencia cultural, con Canto Popular. Luis Landriscina venía una vez por mes a grabar material para el programa; se convirtió en el punto más alto de su propuesta, además de las entrevistas y difusión de “demos” en casetes, con canciones no editadas, que le entregaban nuevos artistas.
La importancia de sus programas radiales también le abrió otras propuestas de trabajo. En 1981 fue invitado por los dueños del Rancho Chileno a conducir la peña en la que participaban músicos como Ricardo Lattaro, Ethel Morales, el dúo Aymara o Eduardo Mateo. A partir de esa experiencia, Elías y Lattaro abrieron en 1982 El templo del Sol, en un sótano de Br. España y Juan Paullier, peña - boliche con música en vivo, por donde desfilaron variados músicos nacionales y extranjeros, espacio que fue llevado durante un verano a Punta del Este.

La virtud de Turubich con su poder de convocatoria, su intuición para innovar en terrenos en los que rompía moldes y rutinas, y su relación con la audiencia, lo convirtió en un promotor eficiente para generar fuentes de trabajo, promover artistas, viajes, peñas, venta de discos, y enfrentar inteligentemente desde su micrófono la dictadura. El sello Fono Música de Luis O’Neil, en el año 1982 editó un lp de Ricardo Lattaro, otro disco con el título El Rancho Chileno con artistas que tocaban en el lugar. Un hecho curioso que vale la pena compartir: el mismo sello había editado -en plena dictadura- discos lp y casetes de Silvio Rodríguez, como por ejemplo: Te doy una canción. Otra empresa en Montevideo representaba la discográfica del artista en nuestro país, pero como no se animaban a publicar el material, Luis lo hizo, seguramente sin ningún permiso. Por supuesto que los cubanos no dijeron nada, les interesaba que el material llegara al público y a las emisoras. A partir de la apertura democrática en el ’85, el sello Orfeo comenzó a lanzar en el mercado varios títulos del catálogo de Silvio y Pablo.
En tiempos de vinilos, quienes trabajaban en radio andaban con bolsos en los cuales cargaban los long plays, que formaban parte del material que iban a difundir en sus programas. La carga se hacía pesada cuando había que trasladarse en ómnibus y caminar, por ejemplo, a los improvisados estudios del SODRE en la calle Martín Fierro. Había que caminar varias cuadras desde la parada en la calle Garibaldi o Br. Artigas. Elías realizaba el programa América del Sol. Consulté a César Cacho Badín, quien trabajó durante décadas en la programación de las radios del SODRE y me comentó que fue entre los años 86 y 88. Un día se encontró con Turubich en la calle y le preguntó si le interesaba volver a la radio. Elías le contestó afirmativamente. Badín le comentó a Luis Battistoni, una de las nuevas autoridades del SODRE, quien le respondió: “Decile a Elías que empieza mañana”.
Ayudó además que el jefe de programación de CX 38 era Julio Zabaleta. Vale la pena recordar que tanto Badín como Zabaleta fueron integrantes del grupo Hojas, que llegaron desde Colonia a Montevideo a compartir cartel con grupos como Tótem, Psiglo, Killers o Los Campos, en el despertar de los ’70. Había conocimiento musical, cultural, que daba buenos resultados; los responsables de algunos programas garantizaban interesantes propuestas para los oyentes; tiempos en los cuales no existía una herramienta como Google. Es como cuando ingresábamos a una disquería y el vendedor era un entendido en la materia, estaba informado e involucrado con su trabajo y el catálogo de muchos artistas. Hoy la mayoría despacha, no tienen idea de lo que están vendiendo; lo mismo ocurre en muchas librerías.
Elías tenía sus discos en dos habitaciones de la casa, allí estaba su discoteca particular. Que se formó con el material de difusión entregado por los sellos discográficos, los artistas, y los que compraba en el exterior en cada viaje.
En una entrevista realizada en 1979 por Raúl Barbero, en Radio Carve, Elías habló sobre los coleccionistas de discos: “El coleccionista es muy cuidadoso con sus discos, muy exigente; difícil que te preste material. Te deja ir a su casa pero él toma el disco y lo coloca en el tocadiscos, te lo graba en un casete y te lo entrega. Comparte lo que tiene, pero es muy celoso de su lp.”
Al mencionar su programa Beatlemanía, en Radio Sarandí, comentó: “Después de Los Beatles estaban Los Rolling Stones, los niños malos comparándolos en ese momento con Los Beatles. Había grupos como Herman's Hermits. Un invento de los norteamericanos fueron The Monkees, tenían una serie que emitía Canal 12, pretendían competir con los cuatro de Liverpool, pero no funcionaron.

Los Tremeloes estuvieron en Montevideo, tuve la suerte de poder presentarlos. Lamentablemente Rubén Castillo estaba enfermo y 10 minutos antes me vistieron con su esmóquin, que me quedaba muy grande -yo tengo espalda chica y Rubén espalda grande-, los muchachos de utilería me rellenaron el saco en las hombreras con camisetas viejas, para que no se notara, y en el momento que los voy a presentar levanté el brazo derecho en forma fuerte para señalarlos y por una de las mangas apareció la camiseta…, tuvimos que realizar nuevamente la presentación…”.
Estuve 12 años en Radio Sarandí, y en muchas radios, pero como los programas musicales tienen término, es muy difícil que un disc jockey perdure. Estuve en CX 12 Radio Oriental, CX 36 Centenario, en CX 10 realizando un programa llamado Acromúsica, presentado por la marca Acrocel, fue en forma paralela a Sarandí; en dos oportunidades en Radio Panamericana CX 44. Ahora estoy en CX 14 El Espectador. Siempre con mis disquitos.
Mi experiencia como informativista fue horrenda; debuté y terminé en el mismo día. Fue en Radio Sarandí en 1963. Como era nuevo, un día en que aparentemente estaba todo tranquilo me dejaron solo, pero con todo pronto, y cada una hora agarraba la hojita para leer las noticas. Pero ese día llega un cable con la noticia que habían asesinado a John F. Kennedy. Mis compañeros se habían ido a un asado, por supuesto no estaban escuchando la radio. Ese momento para mí fue una locura, la radio tenía muy buena audiencia y yo, inexperiente, arrancaba los cables con las noticias y los leía todos. Ese mismo día dije ‘¡No!, esto no es para mí, sigo con la música’.”
“Cuando era chico escuchaba en la radio a Raimundo Soto, Homero Rodríguez Tabeira, Nolo Mainero, la Cinta de Oro en Radio Centenario, y no me quiero olvidar de CX 32 Radio Sur, Luis Vega, era además actor de radioteatro y realizaba el programa El compás del reloj; íbamos a escuchar el programa y a bailar en el estudio, yo era un adolescente.” Continúa contando Elías: “En mis programas no me gusta hablar mucho, pego cuatro discos seguidos (canciones), comento algo muy breve y música nuevamente. Realizo bloques, por ejemplo: Los inolvidables o Aquellos negros maravillosos, y me he llevado una gran sorpresa con los boleros, Nat King Cole o Armando Manzanero.”
En 1988 formó parte del grupo de comunicadores de la nueva propuesta de CX 44 Panamericana, regresando con un programa nocturno: La Barra de la Noche. A comienzos de los ‘90 es invitado a realizar un programa de Oldies en CX 14 El Espectador. Tras el cierre de CX 44, Elías se integra por completo a CX 14, con el programa Están tocando nuestra canción; su audiencia agotó entradas en el Parque Hotel y Club Uruguay en fiestas organizadas por el programa.
A mediados de los ‘90 condujo junto a su hija Marcella el programa “La música de los uruguayos” en CX 26 SODRE. Llegó a la FM con el proyecto de Metrópolis, dirigida artísticamente en sus inicios por Raúl Medina, y donde Elías continuó con su propuesta de Oldies. Colaboró en la creación de la FM Conquistador, de Treinta y Tres, viajando para grabar y hacer en vivo su propuesta.
Su salud se fue desmejorando y falleció el 18 de marzo de 1998, con 55 años. Nació el 4 de julio de 1942. Tiene tres hijos: Marcella, Alejandro y Érika. Muchos jóvenes se acercaron para conocer los entretelones del mundo de la radio. Elías les abrió las puertas. Era muy común que trabajara hasta altas horas de la noche; le dedicaba mucho tiempo a sus discos. En sus programas se podía escuchar a Luis Amstrong, Elvis Presley, Los Beatles, Paul Simon, Sui Generis, Zitarrosa, Vigletti o Pareceres. Desde un estudio de televisión o de radio, desde un baile, los vinilos continúan girando.