Darnauchans: Donde quiera que estés, porque sé que estás
Eduardo Darnauchans
En una vieja casa ubicada en la calle Nicaragua, el sello Sondor entregaba la difusión a los medios de comunicación. Yo concurría a recibir las novedades discográficas y algunas reediciones con la ansiedad que uno anhela intensamente. Allí, en la fábrica, se preparaba la pasta, se colocaba el master de acetato con la forma del lp y prensaba el disco. Se le colocaba la etiqueta y se insertaba el disco en el álbum de cartón con el arte impreso. Luego la púa recorría en 33 revoluciones los surcos y uno recibía el sonido de los temas, la voz inconfundible de Darnauchans diciéndonos Conocerse, claro está, que necesita su tiempo. Con años que albañilean, y años de derrumbamiento...
Tengo sobre del escritorio los long play del Darno, en una de las pantallas varias fotos y en la otra intento expresar, encontrar las letras que Zurcidas definan al artista, hablen de su obra. Es que hay tanta palabra bien dicha entre sus discos, programas y artículos, que se hace difícil. Pero les contaré lo que me pasa con los discos de Eduardo Darnauchans, Luis Eduardo Aute, Silvio Rodríguez o Neil Young. Me ocurre algo especial; siempre están vigentes, nunca me aburren o cansan, como me suele ocurrir con otros artistas. Las que siguen y comparto son historias guardadas en papeles hoy amarillentos por el tiempo, que se conservan dentro de los mismos vinilos que recibí en aquella casa con balcones de hierro, claraboya y pisos de pinotea.
aldo novick

Finalizando el año 1983 Eduardo Darnauchans realizó un concierto en el Teatro del Notariado acompañado por Bernardo Aguerre, Gregorio Bregstein, Carlos Da Silveira, Gustavo Etchenique y Andrés Recagno; el técnico de sonido fue Daniel Báez, la coordinación del espectáculo de Víctor Cunha. El concierto contó con dos partes, la primera con nueve canciones abriendo el show el tema Corazón Coraza. El último tema de la segunda parte fue El instrumento. Dieciocho canciones en un show que seguramente contó con varios bises. Los textos del programa si bien no están firmados, seguramente pertenecen a Víctor Cunha, amigo personal de Eduardo y alguien que siempre estuvo relacionado con su actividad artística. Reproducimos parte.

Eduardo Darnauchans nació en Montevideo el 15 de noviembre del 1953. Su infancia y adolescencia transcurrieron en Minas de Corrales, Rivera y en la ciudad de Tacuarembó. Luego Montevideo, después Buenos Aires y finalmente Montevideo. En el año 1973 se edita su primer L.D. Canción de muchacho, como resultado de contactos hechos por haber ganado en la categoría “mejor voz” un festival musical, allá en la casi natal Tacuarembó. Un par de años más tarde, su segundo disco Las quemas. En 1976 realiza con Galemire y Rivero el espectáculo “Nosotros tres”, considerado una de las simientes de esta nueva etapa del canto nuestro.
En 1977, lleva a cabo en el Ciclo de Música Popular de la Alianza, dos pequeñas temporadas. Las diferencias, Otras diferencias, que marcan su debut como solista atendiendo enteramente un recital de veinte canciones. En 1979, otra vez en la Alianza, presenta su tercera placa, Sansueña, en un recital que se llamó Segunda Realidad, teniendo como encargado de la parte musical, al igual que en el disco, a Jorge Galemire.

En 1982, luego de editado su registro Zurcidor le toca el turno al recital “Canciones”, apoyado por Bernardo Aguerre, y en el Teatro del Notariado. Toda esa actividad se entrelaza con apariciones en espectáculos multitudinarios, una constante tarea compositiva y alguna ida a Buenos aires. A fines de 1982, se reúnen varios de los textos de su repertorio en un libro que escuetamente denomina como su último recital.
Ahora, ya en los postrimerías de 1983, vuelve a realizar un “recital de sala”, y lo hace acompañado por un grupo formado por algunos de los mejores músicos jóvenes de nuestro país. La colaboración prestada por ellos (la de sus talentos como instrumentistas y arregladores, la material en instrumentos y horas de ensayo, y la no menos importante solidaridad) son invalorables y Eduardo quiere que quede expresa constancia de ello. Para finalizar, renglón aparte agradecer a la Sra. Nancy Bacelo, por la energía y la esperanza.

En la información impresa en el programa se omite por razones obvias, la censura y prohibición sufridas por Darnauchans en varios espectáculos durante esos años. No olvidemos que en esa fecha estábamos en plena dictadura y todas las solicitudes para realizar un recital debían ser presentadas con el detalle de los artistas participantes y letras de canciones, para ser autorizadas por la Jefatura de Policía de Montevideo. El Departamento de Inteligencia de la calle Durazno y Paraguay controlaba y decidía quiénes podían realizar un concierto, o si alguno de los músicos que integraba la banda no lo podía hacer, muchas veces la autorización o censura se entregaba pocas horas antes del día del recital. Además había que tramitar también los permisos municipales.

Luego de un período de cinco años sin editar un trabajo, grabó su primer long play para el sello Orfeo y el quinto trabajo de su carrera titulado Nieblas & Neblinas. Lo acompañan Gregorio Bregstein, Carlos Da Silveira, Gustavo Etchenique, Andrés Recagno y Bernardo Aguerre. El arte de carátula del lp pertenece a Fidel Sclavo, diseño y fotografía Víctor Cunha, quien escribió en el anexo que traía el vinilo lo sigueinte:
Aviso a los navegantes
Hilvanar “anotaciones” sobre canciones de un disco de Eduardo Darnauchans, no es tarea fácil. No por las anotaciones en sí, es decir el cuidado que hubiera que poner en hacerlos, sino por la necesaria síntesis que se requiere. Por ello, delimitamos su materia a tratar de dar las fechas de creación de las canciones, y marcar algunos rasgos que permitieran a un posible auditor (y/o lector) recorrer los hilos temáticos que se tienden entre ellas. Exprofeso dejé afuera toda referencia musical, todo adjetivo valorativo y casi toda descripción del texto, tratando que lo expuesto sirva apenas como pista inicial de lo que cada uno pueda desentrañar en su particular e irrepetible encuentro con la placa.
Nieblas & Neblinas. Da nombre al larga duración y fue compuesta entre marzo y julio de 1980. Junto con Pago (Zurcidor 1981), Historia (en ese mismo registro) y otras inéditas aún, componen un sector de canciones de recuperación del tiempo ido, donde la infancia, la familia, los personajes, son revisitados con un toque de pena. Víctor Cunha mayo 1985, Montevideo.

En el lp Nueblas & Neblinas y el impreso adjunto con las letras no figura información sobre técnicos, fecha y lugar de grabación. Ante algunas dudas consultamos a Daniel Báez, nos comentó que el productor había sido Leonardo Croatto y Luis Mazzoni el técnico de sonido, pero no estaba seguro, recomendó consultar a Luis. Nos comunicamos con Luis Mazzoni que está viviendo en Albi, Tarn, Francia y nos respondió lo siguiente:
Pa que sorpresa fantastica! si lo grabe yo, fue un lujo estar sentado al lado de ese gran poeta y cantante uruguayo. El estudio se llamaba Elvysur, en la calle Convención 1273 y luego pasó a llamarse La Grabadora. Trabajamos con Leonardo Croatto. En ese disco hubo una participacion de Osvaldo Fatorusso pero no la pusimos, me parece. En el mismo momento estabamos grabando para Jaime Ross y el Canario Luna y para evitar demoras o contratiempos se respetaban muy bien los horarios de grabacion, para que no se cruzaran, ni ocurrieran demoras.
Casi tres años más tarde, en mayo del '88 ingresa nuevamente al estudio Elvysur para grabar El trigo de la luna con los técnicos Leonardo Croatto y Luis Mazzone, trabajo registrado en un mes. Participaron Bernardo Aguerre, guitarras y tcelados, Carlos Da Silveira, guitarras y teclados, armónica, mandolina, padereta, Fernando Cabrera, guitarra y voz, Leonardo Croatto, teclados, Popo Romano, bajo, y Mariana Ingold, voz. Producción de Darnauchans, Aguerre y Da Silveira. Mezclas: Mazzoni, Croatto, Aguerre, Darnauchans y Da Silveira. Montaje Carlos Ghiringhelli. Diseño de carátula, ilustración y fotografía: Fidel Sclavo. Asesoramiento sintaxis montevideana Leticia Chifflet. El lp contiene 10 canciones; abre la cara uno con el tema Desconsolados 2. Editado por Orfeo en 1989.

Ámbitos, Eduardo Darnauchans & Fernando Cabrera, con Carlos Da Silveira, Bernardo Aguerre, Mariana Ingold y Osvaldo Fattoruso. En el concierto del Teatro Solís de Montevideo el 12 y 18 de setiembre de 1990, Oscar Pessano realiza tomas de sonido en vivo y directamente, sin posibilidades de mezcla, desde la consola de amplificación de la sala a una casete de cinta de metal. Fue masterizado y armado por Oscar Pessano, bajo supervisión de Fernando Cabrera en el estudio Mastra, Montevideo, entre julio y agosto 2008. Editado ese mismo año por Ayuí-Tacuabé. Diseño gráfico de Aldo Podestá, con carátula de Fidel Sclavo sobre fotografía de Marcelo Isarrualde. Las ilustraciones del centro del cd y página 18 son de Óscar Larroca. Víctor Cunha realizó la digitalización de las fotos de interior a partir de positivos de contacto del film 35 mm original de Isarrualde. Eran parte del archivo personal de Eduardo Darnauchans.
7 y 8 de mayo de 1991 en el Teatro Solis graba en vivo el disco Noches Blancas, con la participación de Bernardo Aguerre, Carlos Da Silveira, Osvaldo Fattoruso, Mariana Ingold y Andrés Recagno. Editado ese mismo año por el sello Orfeo en formato lp, vinilo. En 1991 el sello Sondor edita dos trabajos de Darnauchans Sin perder el tiempo, una recopilación con 16 temas y Dylan, el título al casete con 9 temas por lado se lo da un surco que pertenece al lp Los caballos perdidos sobre textos de Atilio Duncan Pérez Da Cunha, Macu, editado en el ‘82 por el mismo sello y en el cual participa Darnauchans en ese tema. Dylan es un texto de Macu con música de Darnauchans. Dylan: diseño gráfico de Mariana Etchebarne, master de Wilson González.
Entre el micrófono y la penumbra, fue grabado en vivo durante los recitales del 14 y 21 de junio 2001 en el Teatro del Centro (Teatro Carlos Eugenio Scheck) por Luis Restuccia. Mezclas y masterización Estudio del Cordón, Luis Restuccia y Fernando Cabrera. Diseño de carátula de Fidel Sclavo, diagramación de Aldo Podestá, fotografías de Mariana Méndez y Pablo Bielli (recital) y Fidel Sclavo (flores y cielo). Producción de estudio Fernando Cabrera y Luis Restuccia. Editado ese mismo año por Ayuí Tacuabé. Contiene 14 canciones. Al año siguiente graba en vivo Canciones Sefaradíes, editado por Ayuí-Tacuabé en 2004.

Casi una década y media más tarde Darnauchans ingresa nuevamente a un estudio de grabación, para registrar su séptimo trabajo. Entre setiembre y diciembre de 2005 graba con Daniel Báez y Diego Verdier en el estudio Octopus el disco El ángel azul. Participan en el disco Alejandro Ferradás, Guzmán Peralta, Shyra Panzardo y Gustavo Etchenique. Invitados: Darío Iglesias, Walter Bordoni y Fernando Cabrera. El disco contiene 14 canciones, fue masterizado por Daniel Báez, la carátula es de Fidel Sclavo, diagramación de Aldo Podestá, fotografía de Mariana Méndez y Pablo Bieli; editado por Ayuí en diciembre de 2005.
Nosotros Tres grabado junto a Jorge Galemire y Eduardo Rivero en el espectáculo de mismo nombre en 1976, fue editado por Ayuí Tacuabé en 2010. La discografía de darnauchans contiene varios trabajos colectivos, reediciones, ediciones especiales como las realizadas por la revista Posdata y un disco simple Alicia maravilla / Niñez de luz publicado por Sondor en 1970.
En la edición número siete de la revista Nueva Viola en 1985, Nelson Caula, Raúl Forlán Lamarque, Elbio Rodríguez Barilari y Victor Cunha realizaron una nota con motivo de la salida del disco Nieblas & Neblinas. Reunieron opiniones de varias personas, incluida una entrevista con Darnauchans. Expresaron lo que sigue:
Esteban Klisich
Eduardo ha enseñado a cantar a medio país. Todos los que estamos en esto tenemos algo de la forma de cantar de Eduardo. Él utiliza cantidad de recursos expresivos, increíbles en algunos casos, recursos que se habían dejado en el desván. Esto es un poco a partir de la forma de cantar de Donovan pero que el propio Darnauchans desarrolló por sí mismo. Como por ejemplo lo que tiene que ver con la emisión, con las voces metálicas, con el entonar y no a la vez, como habiendo encontrado allí una especie de entonación intermedia, en cómo traslada ese modalismo intuitivo que parte de la armonía, por supuesto, pero que es evidente en la parte expresiva, un modalismo espontáneo.
Otra cosa que llama poderosamente la atención es que nunca dice estrofas iguales, son aparentemente iguales, sólo aparentemente. Por otra parte te diré que tiene la mayor virtud que pueda tener cantante alguno: hacer canciones estupendas con un solo acorde.
Carlos Maggi
Me importa; diría que me importa dos veces lo que escribe Darnauchans. Primero porque siempre tiene calidad y esto es lo que más importa; y segundo porque Darnauchans apunta hacia cosas permanentes: los sentimientos y las ansiedades, los sueños y las angustias del hombre. Darnauchans, que nunca dejó de luchar contra la dictadura, cantó canciones que iban más allá de lo puramente circunstancial. Ahora, cuando tantos cantantes huecos, políticos en verso, se quedan sin discurso, Darnauchans puede seguir diciendo lo suyo; es un creador y no un puro agresivo.
Bernardo Aguerre
El Darno es uno más del grupo, no existe en absoluto como jefe. A manera de ejemplo se puede decir que cuando un tema está más o menos pronto él opina al respecto como un integrante cualquiera, como lo puedo hacer yo o Etchenique. A nivel técnico él trae la materia prima, la línea melódica y un esbozo de la línea armónica, delega todo lo demás en nosotros. Una vez obtenido el resultado generalmente no se mete para nada. En muy raras ocasiones se discute algo, pero una vez hecha la justificación del porqué se hizo así, generalmente se queda conforme. Por lo demás, lo que hace a la parte humana, sintetizo todo diciéndote que somos todos grandes amigos.

Las palabras de Carlos Maggi definen al artista. Artista con compromiso social y exigente en sus textos, su música, con cada disco que nos iba entregando, o en cada uno de sus recitales. Desde sus comienzos su obra sobresale y hoy se convierte en una colección de arte, presentada con cuidados diseños gráficos en sus discos. No fue un músico con gran difusión radial, ni ayer, ni hoy; no hizo falta para hacer conocer sus canciones. Ellas ingresan en forma natural y se reproducen como una planta en el medio de la naturaleza, en su propio ambiente. Es un don que muy pocos tienen.
Darnauchans tiene su público, desde los recitales en la Alianza Francesa, en los del Teatro del Notariado y en la Feria de Artes y Grabados -estos dos últimos bajo de dirección de Nancy Bacelo, quién siempre le abrió sus puertas a pesar de los riesgos que representaba ofrecer una sala a un artista que podía ser censurado por los militares-.
Siempre se adaptó a los lugares, abiertos, cerrados, grandes o pequeños, con mala acústica, lo que perjudicaba enormemente su actuación, como cuando abrió el show de Bob Dylan en el Cilindro Municipal de Montevideo, el lunes 12 de agosto del 1991. En una entrevista para la revista Guambia, Gustavo Rey le preguntó: “Vas a hablar con Dylan? Respuesta del Darno: “ Me interesaría muchísimo. Pero va a ser muy difícil. No concede entrevistas y es muy difícil penetrar en su cerco... cosa que me parece fenómeno; yo si fuera él, haría lo mismo...”
En la misma página de la revista se publicó la siguiente nota firmada por Eduardo Darnauchans: Fuera de una manera de ser y ver el mundo, Bob Dylan no puede ser definido en palabra castellana – rioplatense. Se podría decir -como si por él hablara- que no tiene la culpa de ser quién es. Aunque Robert Zimermann pertenezca a la sangre de las doce tribus, nació en 1941, años del Señor: y no en época de profetas del tipo de Elías o de los orfebres bíblicos que urdieron el “Cantar de los Cantares”.
Si yo fuera él diría que soy un involuntario Job fronterizo entre el subcontinente canadiense y el gran santuario del siglo XX (los U.S.A.). Pero yo no soy él. Quién sabe qué cosa diría en 1991 Dylan de sí mismo. Acaso repetiría su definición sesentista: “Vengo de un país que se llama Medio Oeste”. No creo que Dylan diferencie demasiado un aeropuerto de otro. ¿Podría diferenciar el de Asunción del nuestro? Acaso la fetidez que separa nuestras pistas de nuestros hoteles hacia el oeste, le acusen al perimido tercer-mundo-semi-rural, que él no conoce, y para el que no escribió obra alguna.
También podríamos dejarnos de joder y aceptar que Dylan es el símbolo de una parte del mundo. Me considero parte de ese mundo. También podría decirse que si no hubiera escuchado “Like a Rolling Stone” no hubiera sido quien soy. ¿Se me permite decir que estoy complacido (veinte, veinte y algo de años tarde) y también aterrorizado porque el más brillante brujo de mi imaginario sobrevuela esta toldería? Aún debo ser su telonero. En el nombre de mi generación y mi afecto (mucho más allá del “sur pensable”) así será.

En la misma entrevista realizada por Gustavo Rey, expresa Darnauchans: Tengo bocetos de canciones desde hace 20 años. Tanto melodías como letras. Las escribo en los boliches, casi siempre en Pupas's o en el Sorocabana. Sobre si traslada sus sueños al papel, cuenta: un psiquiatra me explicó que por haber tomado durante mucho tiempo hipnóticos, no recuerdo mis sueños. Pero muchas situaciones que he escrito, luego me pasan en la vida real. Sobre los espectáculos dice: lo vivo con muchos días de anticipación, como un sacerdote que se va a ordenar. Todo tiene que estar previsto. Puede caerse el techo que solo pienso en eso.
El cantar y el vuelo se han hermanado siempre, en la imaginación del hombre. Quiero contarles algo, de paso o de vuelo, sobre un antepasado de Eduardo Darnauchans, el cantor, el músico de este disco. Como un intento de realizar lo que en Leonardo era boceto de artista-ingeniero, el hombre con alas mecánicas, el Ícaro real, un antepasado de Eduardo tentó el vuelo desde una colina tacuaremboense. Suspendo la crónica sobre los resultados, que acaso, más allá del riesgo y la intención, nada importan, para hablarles de Eduardo Darnauchans. Éste también con alas mecánicas de acetato y viento de “arpes et Lhutes” se dispone al vuelo. Y “en alas” de su canto, vuela. El alado cantor, el muchacho de dieciocho años, llega por su precocidad, maduro.

Quien escribe estas palabras no pretende justificar en Darnauchans, labor primeriza, tanteos de una expresión que busca lograrse. Darnauchans es el canto pleno. Si de algún cantor de nuestro tiempo puede hablarse de función trovadoresca, éste es le caso. La voz de Eduardo, su alto y tenso registro, accede a la denuncia sin quiebros, sin que disuene en el cantor de sutiles versos de amor y nostalgia. ¿Cómo es posible? Estoy seguro de lo que digo , me arriesgo también, si ustedes quieren, en la comparación que sigue: como el Rimbau de los perfectos, únicos poemas.
Darnauchans es el niño-hombre artista que liga una voluntad de esfuerzo, cuyo secreto desconocemos, a lo natural, a su maravillosa disposición para el canto, a ese “doradito” pájaro de alta música que Eduardo lleva adentro, ¿o es nuestro Eduardo el hombre-pájaro, el Papageno mozartiano?. Es imposible llegar a una definición de este artista sin lo que escribo, el mito se impone, y, ahora un poco más reclamo la atención de ustedes. (...) “ el aire se serena / y viste de hermosura y luz no usada”. Washington Benavides.
Texto de la contratapa del lp Canción de Muchacho grabado en los estudios Sondor, Montevideo, por Hugo Manzini. Fotos de Leonardo Libram. Santiago y Mario Poggi, de El Sindycato, grabaron por gentileza de discos Macondo. Equipo de Producción Carlos Martins, Víctor Cunha y Carlos Da Silveira. Editado por Sondor en 1973.

Qué te vas a haber muerto, es una mentira.
Es un juego, una broma,
es un cuento más.
Aparecerás saltando el muro
con la gorra ladeada y un bigotín
y sacarás la gorra y
ladearás la cabeza
y dirás:
lo que queda demostrado
Lo que queda demostrado
totalmente demostrado
finalmente demostrado...
Eduardo Darnauchans

Eduardo Darnauchans, Bernardo Aguerre, sobre los tablones del escenario del Teatro de Verano de Montevideo, 1990.