Confieso que he bebido: OZZY
Muchas de sus locuras no son desconocidas, relata muchas de las anécdotas que se han hecho tan popular como sus discos. Ozzy, con la colaboración la escritora Chris Ayres le dieron forma a su libro confesando una larga lista de locuras, poco creíbles para quienes no lo conocen. Con la misma voz que nos sigue sorprendiendo cuando escuchamos Paranoid, desde una grabación en estudio o en vivo, desde aquellos primeros tiempos con Black Sabbath a las actuaciones de su última gira que finalizó en marzo pasado en el Madison Square Garden de Manhattan. Un viaje con uno de los personajes más destacados del Heavy Metal. Algunos de los relatos que guardan las páginas de este interesante libro:
Black Sabbath, el inicio de su carrera en solitario, el trabajo de su esposa y representante Sharon Arden, Randy Rhoads, el reality de la MTV con vida de Ozzy, su borrachera en la Casa Blanca en una invitación que recibió de George W. Bush, quien expresó: “Tal vez no haya sido buena idea invitarle”. Cuenta Ozzy en otra parte: “no hace muchos años, unos niños mejicanos se me acercaron y me dijeron: “Ozzy, hermano, ¿de verás te arrestaron cuando eras joven por mear en El Álamo? ¡Nosotros lo hacemos todos los días cuando salimos ...”
"La gente me pregunta cómo es posible que siga vivo y no sé qué responder. Si de niño me hubieran puesto contra el muro junto a mis amigos del barrio y nos hubiesen preguntado quién de nosotros iba a alcanzar los sesenta, quién acabaría con cinco hijos, cuatro nietos y una mansión a cada lado del Atlántico, no habría dado un duro por mí. Pero aquí me tienen: dispuesto a contarles la historia por primera vez.
Cada día de mi existencia ha sido un acontecimiento. Me entregué durante tres décadas al cultivo de la politoxicomanía con combinaciones mortíferas de drogas y alcohol. Me han detenido por un asesinato frustrado. He sobrevivido al choque de un avión con mi furgoneta, a sobredosis suicidas y a un largo mané de enfermedades venéreas, pero estuve a punto de perder la vida piloteando un quad que pasó sobre un bache a la trepidante velocidad de tres kilómetros por hora. Hablaré de asuntos no muy agradables: he cometido unas cuantas fechorías y siempre me atrajo el lado oscuro, pero no soy un demonio. En realidad soy un chico de familia obrera que dejó su trabajo en la fábrica para irse de juerga."
Ozzy Osbourne

Prensa
De cualquier príncipe de las tinieblas que se precie esperaría uno encontrarse con la crónica pormenorizada de una existencia no exenta de vertiginosos descensos a los infiernos. Lo cierto es que muchas de sus gestas no nos son desconocidas. ¿Qué queda entonces por contar en unas memorias? Felizmente, mucho, y tan patético e hilarante como sus célebres y celebradas excentricidades de antaño. Osbourne perdió, si jamás lo tuvo, el poco sentido del ridículo que le asistía hace ya mucho tiempo y el decoro no parece quitarle el sueño. Su vida ya era un culebrón mucho antes de que la cadena de televisión MTV empezará a documentarla. Su negro ha conseguido preservar la moralidad de la crónica, vertida previamente en cinta, confiriéndole a su voz su idiosincrásica y horrísona impronta. Probablemente les resulte imposible reprimir la tentación de contar muchas de las anécdotas que en este libro se cuentan. The Guardian