Chick Corea: La Fiesta de la Elektric
Chick Corea:
La Fiesta de la Elektric
José María Barrios
Si bien Corea cumplió 75 años el 12 de junio pasado, los festejos musicales van a prolongarse hasta fin de año, con la extensa e intensa residencia en el Blue Note de New York, donde compartirá escenario con varios de sus colegas y amigos, junto a quienes ha creado ejemplares e icónicas propuestas musicales vinculadas al jazz.
El pasado 19 de octubre, en el segundo set de la noche, antes de presentar a los miembros de la banda se auto-presentó diciendo “mi nombre completo es Armando Antonio Corea” recalcando su origen hispanoamericano e italiano (abuela materna siciliana), de los que nunca ha renegado, y que siempre ha puesto de manifiesto a través de su música.
Era una de las presentaciones de la Elektric Band, reunida para esta ocasión como “la formación original”. En realidad fue en 1986 que Corea elige a John Patitucci en el bajo, Dave Weckl en percusión, alternando en las guitarras a Scott Henderson y Carlos Ríos, planteando en su primera grabación una forma musical donde interactuaban elementos de jazz, rock, funk con un criterioso y acertado trabajo en la utilización de elementos electrónicos.
Luego vinieron los cambios de integración, Frank Gambale en las guitarras y Eric Marienthal en saxos, con quienes la banda se consolida como referencia principalmente estética, teclados MIDI, y una mayor y destacada participación de cada instrumentista en el contrapunto y la improvisación.
Esta serie de conciertos comenzó el 17 de agosto en Hollywood, California, finalizando el 23 de octubre en N.Y.

En algo más de dos horas, recorrieron parte de la discografía de la E.B, así como no podían faltar algunas piezas de su líder y conductor. La experiencia de estar a dos metros del escenario fue única, ver los gestos de cada músico, observar cómo disfrutaban, incluso cuando Chick comenzó “Trance dance” y les preguntó a sus compañeros “muy rápido no?”, y lo fue variando hasta encontrar el tempo que quería.
Pero lo más destacable en lo grupal fue la madurez interpretativa, composiciones que hoy tienen 30 años sonaban con una increíble frescura; Gambale explotando al máximo su conocida técnica de “sweep picking” (barrido de púa), que le permite tocar escalas y arpegios velozmente, Marienthal muy creativo y versátil en todas sus intervenciones, y quién puede negar que Patitucci – Weckl constituyeron una de las más importantes y renovadoras secciones rítmicas de los '80.
Las complejas líneas melódicas, las variantes rítmicas y la improvisación en las composiciones se resolvían con una impactante sencillez y eficacia técnica. Corea como es su costumbre utilizó los teclados electrónicos con la sutileza y precisión que lo caracteriza, el piano (que se afina después de cada set) en Eternal Child o la melodía acústica Ezinda, una demostración de buen gusto y personalidad en los fraseos.

Chick divide su atención entre el instrumental y la interacción con sus compañeros, siempre disfrutando al máximo, de tal forma que al finalizar el set, después del “Happy Birthday” coreado por todos, con su Keitar (teclado sintetizado que se usa colgado como una guitarra) al hombro, la improvisación colectiva incluyendo el tarareo del público, fue el cierre de un recital de verdadera y pura música, más allá de lo técnico, la conjunción estética de perfección interpretativa con lo sentimental, los contrapuntos de Corea con cada uno de sus músicos, el feeling con el público y el clima festivo que recién comienza.
Blue Note New York
Miércoles 19 de octubre 2016
22.30 hs.
José María Barrios