Manu Katché

foto aldo novick
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Manu Katché:
Una forma de disfrutar el jazz

José María Barrios    

Con una sólida formación clásica de conservatorio, Manu Katché ha demostrado ser un muy dúctil e inventivo baterista principalmente como side man o sesionista de proyectos ligados al rock o la Word music. Con Peter Gabriel muestra su destacado potencial para interpretar las variantes rítmicas de proyectos tan complejos como los que marcan la discografía de Gabriel. También participó en grabaciones y giras con Sting, Joni Mitchell o tan diversas y variadas como las de Simply Minds, Joe Satriani o Tracy Chapman. Vinculado al jazz con Michel Petrucciani y fundamentalmente al “jazz nórdico” de Jan Garbarek, que le abriera las puertas del sello ECM.                                                                                                                            

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Llegó a Montevideo con una banda integrada totalmente por músicos europeos, el trompetista italiano Luca Aquino, con la inevitable influencia de Miles Davis y un toque melódico al estilo Chet Baker, verdadero explorador de sonidos, ha realizado grabaciones experimentales en un antiguo baño turco de Macedonia, también en diferentes templos de la región o con la orquesta nacional de Jordania en el sitio arqueológico de Petra; en paralelo con su veta más rockera (fanático de los Doors), con la banda OverDoors versionando el repertorio de los liderados por Jim Morrison.

 

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El saxofonista noruego Tore Brunborg ex integrante de los combos de Billy Cobham y Jon Christensen, el británico Jim Watson quien aportara sus teclados en registros de Sting, Cat Stevens, Gary Moore y Richard Bona. Además de la bajista noruega Ellen Andrea Wang, violinista desde la infancia, hasta que a los 16 años se decidió por el bajo, tiene su propio trio, además de formar parte de Pixel. Prácticamente con estos músicos y el trombonista Nils Landgren, en marzo de este año se concretó el fonograma Unstatic , continuación de Live para New Morning 2014, y final de su relación con el sello ECM, del mismo año había sido Touchtone for Manu (para ECM), contando con Jan Garbareck y Tomasz Stanko entre otros. En la Zitarrosa, la apertura corrió por cuenta de un dúo de guitarra y contrabajo, que extrañamente no fue presentado ni se presentó. No es una sala fácil de amplificar (la Zitarrosa), pero realmente el sonido fue uno de los puntos altos de la velada, con excelente volumen y balance que permitió apreciar la amplia gama tímbrica del grupo.

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Manu Katché no es un baterista de jazz clásico, no tiene el golpe de los referentes, pero tiene el swing ligado a su muy particular técnica, se podría decir que transita por un jazzeado con mucho funk. Unstatic tema que da nombre a su último disco de neto corte “funkeado”, sonido a Fender Rhodes y Hammond del teclado Nord, con reminiscencias a los 70. So groovy con el trompetista manejando su solo, Ride me up obliga a escuchar detenidamente el acompañamiento de Katché fraseando y apoyando las líneas melódicas de cada solo principalmente del saxo de Brunborg.

Todas las composiciones tienen en su estructura, una marcada influencia de lo que fuera, el estilo west coast de fusión, como lo que hacían Larry Carlton, o David Sanborn, puntualmente en este caso se gana en matices, se encuentra un sonido novedoso en la combinación de instrumentos. Todos los músicos se muestran sólidos en su tarea solista destacándose particularmente Watson cuando utiliza el piano acústico, sin renegar de sus influencias y siendo muy criterioso en el manejo de los teclados electrónicos. Trabajando con gran criterio melódico, baladas como “Song for her” con intro de piano acústico, “Swing piece” de su CD Playground, por momentos coltraneano en un saxo que se siente muy cercano al estilo Garbareck le dieron momentos de riqueza expresiva a la velada.

 

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Manu disfruta de lo que hace y lo demuestra en el escenario, sonríe continuamente, mientras frasea, contrapuntea o apoya a cada instrumentista, lo complejo lo resuelve con sencillez, extrañamente para un baterista dejó su solo para el último tema, mostrando una amplia paleta de sonidos fundamentalmente con las campanas de los platillos, y la limpieza en los fraseos y pases de tambores, se mostró feliz con la respuesta del público, regalando dos bises. La forma de entender o expresar su música a través de criterios jazzísticos es esta, fresca sin grandilocuencia, por momentos lúdica, sencilla y porque no hermosa.

Sala Zitarrosa 10 de octubre 20.10 hs.

 

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