MAGGI
MAGGI
El relato de Miguel Ángel Campodónico nos lleva desde la Italia de 1870 a la Montevideo recibiendo inmigrantes. Nos introduce en la vida de la ciudad y la familia Maggi en los primeros años del 1900, el nacimiento de Carlos Maggi en 1922. Una biografía, que atrapa desde su introducción, de uno de los integrantes de la conocida Generación del ’45. En un abrir y cerrar de ojos se recorren los 92 años de vida de una de las personas más importantes e inquietas de nuestra cultura. Un libro al que el lector seguramente regresará para repasarlo, compartirlo, comentarlo con amigos, recomendarlo. Me recordó mucho a otro libro que guardo entre mis preferidos: La rebelión de la ternura, sobre Tola Invernizzi. MAGGI, 238 páginas. Editado por Fin de Siglo. Ilustración de portada: Hogue. Diseño de portada: Alejandro Muntz. A continuación, dos fragmentos del libro.
"(…)Hubo también un resumen de vida que Maggi hizo años después utilizando un medio inusual para hablar de sí mismo y de esa manera presentarse a los espectadores que figura en el programa que se imprimió para la representación de su obra teatral La Gran Viuda. En él se presenta explicando su origen, la edad que tiene, los barrios en los que vivió, comentando sus vacaciones en la costa, su gusto por la pesca y su empleo en una oficina pública. Después agrega: “No creo que nada de esta ciudad me sea ajeno. También trasnoché en el café Metro, en rueda de intelectuales inéditos y fui titulero, cronista y redactor de Acción. Me ocupé de historia, leí algo de filosofía, publiqué dos o tres libros, gané concursos; van tres épocas en que colaboro con Marcha. Fui jugador de divisiones inferiores del club Atenas aunque me hubiera gustado más ser Juan Alberto Schiaffino y como todos, estudié abogacía. Escribí audiciones de radio y por los libretos de los Risatómicos, cobré veinte veces más de lo que establecía el laudo… Me conformo con recibir un décimo de los honorarios que marca el Arancel de abogado, estando en el Banco República y en uso de ese privilegio, me fueron quedando ganas de escribir La Trastienda, La Biblioteca y La noche de los ángeles inciertos, que se estrenaron en los últimos tres años. También esta Gran Viuda y algunas otras que están a la sombra de una carpeta”. (…)
"(…)Maggi nunca dejaba de llevar a la práctica nuevas ideas. Aun en los momentos más difíciles tenía la capacidad de adaptación necesaria para vencer a la quietud y dar un paso adelante. Muchas veces anduvo con tanta convicción que lo que en principio pareció una aventura destinada al fracaso por tratarse de una idea en apariencia difícilmente realizable terminó convirtiéndose en un éxito que no solamente le dio la oportunidad de hacer –su permanente inquietud, sobre todo cuando después de su destitución del Banco Central le estaba prohibida toda actividad- sino que, además, le proporcionó dinero a su familia y a la de sus amigos.
El principio de la historia de una de sus ideas más recordadas es conveniente recordarlo describiendo un comienzo muy lejano que involucra a sus amigos José Pedro Díaz y Amanda Berenguer, pero que también lateralmente permite volver a hablar –cuándo no- de Maneco. Una idea que tuvo consecuencias sorprendentes y llegó a movilizar a varios familiares y amigos, todo lo cual habla una vez más de la permanente unión que había entre todos ellos. (…)"