El estallido
El estallido
es una estrella atravesando el nervio
el estallido no se escucha
se presiente, como el relámpago
: la caída del rayo, su trayectoria,
como esquirlas que se incrustan
entre el corazón y el estómago
el estallido es una marca indeleble
si la estrella cae a tus pies
y tú con ella:
te llevará años escalar el cráter
volver del humus sagrado entre carbones
y a cada tormenta
el cielo te cruzará el pecho con sus estalactitas de nácar
el estallido es esa voz que viene de ti,
_una estrella atravesando el nervio_
a la que tendrás que obedecer,
a ciegas: lineazo eléctrico de la fe.
(derivaciones)
el estallido es una evidencia de la que no podrás librarte
una vez ejercida su acción propiciatoria
Son múltiples los estallidos espejeantes en la superficie
sólo la hondura alcanza a demoler la incertidumbre
¿qué cosa quiere aquel que quiere aquello que desea?
¿quiere el fluido incesante de aquello que al ser será piedra?
la carne ardiente
el corazón ardiente, la ardiente carne del corazón
el ardiente corazón hecho carne
(¿qué cosa quiere aquel que quiere aquello que desea?)
y quiero estar
y no estar
al mismo tiempo.
Como una cuerda que al sonar
revienta
el fino desmayo de las horas
se disputa:
el placer o la peste
en el estallido
el presente se esconde tras una fina película
puedes abandonarte a la fuerza centrípeta del remolino
_la trituradora de la paradoja está en el centro_
serás devorado hacia territorio desconocido: black hole,
cambio de piel, capricho de la química de los cuerpos.
Luis Bravo