Brote de Furia

fotos aldo novick
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BROTE DE FURIA


SANTIAGO DIESTE

Museo Torres García
Peatonal Sarandí 683
Ciudad Vieja
Montevideo

CORTAR
CONSTRUIR
CONSUMIR

 Ensamble en madera y pintura acrílica


El Proyecto

 

¿Es necesario cortar, construir, consumir? ¿Para qué se hace? Esta obra del cuestionamiento sobre el uso que hacemos de los recursos naturales y de nosotros mismos.

El ejercicio constructivo de cortar y construir incluyendo todas las partes dispara el análisis del consumo sobre lo circundante. El estudio de los cortes que se hacen en la industria para el mejor aprovechamiento de la madera me impacta y me lleva a tomarlos como eje rector de los cortes de mis esculturas. A partir de ellos comienzo a imaginar las reacciones que el tronco haría a ese tratamiento, a esa agresión.

 

En la violencia del corte, brota de forma armónica un ensamblaje que da vida. Surge un nuevo diálogo que relaciona decisiones, las definitivas de un proceso que transforma para siempre un recurso. Así aparecen composiciones que dan dimensión estética, reflexiva, a un hecho económico, industrial y social. La efectividad y eficiencia de esos cortes me permite dialogar nuevamente con la madera. La nueva organización, la nueva composición es también un nuevo brote en el que la madera vuelve a estar de pie.

 

El ensamblaje de las partes que hacen al todo inicial: el tronco -que a sus vez es parte de otro todo: la escultura- brota evidentemente una vez más la nobleza de la madera.

 

SANTIAGO DIESTE




DECISIONES


El artista toma decisiones, señala, elige, evidencia, reflexiona; nos hace reflexionar. En «Brote de furia», el artista Santiago Dieste (Montevideo, 1984) reflexiona sobre el consumo y la industrialización; y nos invita también a reflexionar presentándonos una serie de esculturas complejas, no sólo en su forma, sino también en su estrategia conceptual, en su jugada política y en su discurso.


Todo comenzó con cortes aleatorios realizados con la sierra sin fin, luego se pasó a cortar con «la circular, que permite algo más técnico, racional, similar a los cortes industriales» (*).




Santiago Dieste se refiere a los cortes que realizan los grandes aserraderos; cortes estándar estudiados minuciosamente por ingenieros, que les permiten obtener el máximo aprovechamiento del recurso madera. 
Los troncos utilizados por Santiago, son descartes de podas de árboles de las calles de Montevideo, de paseos públicos. Troncos que el artista encuentra o que algunas personas le regalan.

Fragmentos de árboles de una ciudad que mayoritariamente, por un capricho injusto y arbitrario, posee poca diversidad comparada con otras capitales de la región. Aquí priman los plátanos, amigos de las alergias y conjuntivitis, que le dan a la ciudad ese tono euro- peo que pretenden algunos desde un escritorio, tal vez sin quererlo, y que es tan falso como que nos parecemos a Barcelona o París. Y qué mediocre es parecerse a otros y no poder ser uno mismo. Buena falta de árboles autóctonos le hace a nuestra capital.




A Santiago Dieste le llegan, o encuentra, troncos de cedro, ciprés, fresno y anacahuita y son los elegidos por el artista dentro de lo que hay disponible de las podas; esas mutilaciones también pensadas 
por ingenieros que condicionan al árbol y lo obligan a crecer de determinada manera para beneficio de los humanos. «El tronco determina y condiciona» (*) porque ya trae consigo una forma, a la cual se enfrenta el artista y a la que no puede eludir.

Hay un interior. El artista sabe que dentro del tronco hay infinitas posibilidades, miles y miles de posibles rectas, curvas, planos, vacíos, huecos, texturas, etc. Se plantean los cortes y comienza la aventura de la Deconstrucción.





El filósofo argelino Jacques Derrida, a fines de los años 60s, habla del concepto de Deconstrucción, un concepto deudor de otro filosofo, Martín Heidegger, quien hablaba de Destrucción, un concepto más duro escrito más o menos 40 años antes. Sería algo así como deshacer analíticamente los elementos que constituyen una estructura conceptual.

El artista va a abrir el tronco no sólo para ver que hay adentro o para mostrarnos su interior, sino para dejar en evidencia que dentro hay infinitas posibilidades de formas, de sentidos. El tronco, (como significante) ya no es un tronco.

De todas maneras el artista se ve obligado a optar por un camino y dar una forma única a su pieza. Los fragmentos de los cortes van a estar atornillados y pegados. 
Algunos de los planos son pintados con pintura fluorescente en spray. «La pintura llama la atención, unifica, da a entender que es sólo un tronco» (*). El tronco queda desnudo, muestra su interior. El desplazamiento de los planos sugiere movimiento, éste se evidencia gracias al fucsia potente que salta de plano en plano, de escalón en escalón.





Otros artistas han investigado en este sentido, tal vez el más importante a nivel local es el maestro 
Wilfredo Díaz Valdez; quien deconstruye objetos de madera y también troncos. Los corta, los abre, muestra su interior. De las infinitas posibilidades, Dieste, elige alguna y el objeto se despliega en el espacio, generalmente con la ayuda de tarugos fabricados con la propia madera. La gran diferencia con Dieste es que las piezas de Díaz Valdez se pueden mover, y luego del despliegue, se pliegan nuevamente y el objeto vuelve a su forma original.

Las esculturas de Santiago Dieste son estáticas, en ellas no hay cinética, pero de alguna manera, como lo intentaban los Futuristas, el movimiento está presente y también, como lo intentaban los Cubistas, se pueden visualizar varios planos, en algunas ocasiones acercándose a la idea de una cinta de Moebius o a las escaleras absurdas y místicas de M.C. Escher o de Xul Solar o a una cadena de ADN.

Uruguay fue y sigue siendo una tierra de pocos artistas que eligen la escultura, y dentro de estos, muchos eligen la madera para desarrollar sus investigaciones. Puede ser por tradición o porque es el material del cual se dispone más fácilmente en nuestro medio. Sea cual sea el motivo, es una realidad, estos artistas (Francisco Matto, Wifredo Díaz Valdez, Ricardo Pascale, Federico Arnaud, Juan José Núñez, Andrés Santangelo, Carlos Guinovart, etcétera) no sólo la eligen, la trabajan magistralmente, con una calidad artística de primera línea. Entre ellos, está incluido Santiago Dieste.

GUSTAVO TABARES
Montevideo, agosto de 2016. (*) charlas con el artista en su estudio.

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www.santiagodieste.com 

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