Pedrito Martinez Group
Pedrito Martínez Group
Toronto Downtown Jazz Festival
24 de junio de 2023
Pedrito Martínez: tumbadoras/drumset, voz lider, bajo
Keisel Jimenez: timbales, tambores, snare, voz
Sebastian Natal: bajo, voz, piano, tumbadoras
Isaac Delgado: teclados, voz, timbales
Xito Lovell: trombón, voz, guiro
por Sergio Faluótico
Pedrito Martínez, nacido en el barrio Cayo Hueso de la Habana Vieja, es un excelente tumbador y cantante cubano hoy radicado en New York. Poseedor de una técnica excepcional, Martinez continúa la línea de grandes tumbadores cubanos como Chano Pozo, Armando Peraza, Patato Valdes, El Niño Alfonzo, Tata Güines, Anga Rodriguez, Daniel Ponce y muchos mas. Pero lo que lo sitúa en la vanguardia de la musica afro cubana hoy no es, para mi, solo su gran técnica y/o su excelente voz. Lo de Pedrito Martínez va mas allá de todo eso o, mejor dicho, por todo eso va mucho mas allá. Pedrito es un creador. Esta presentación estelar en el Toronto Downtown Jazz Festival sirvió para demostrarlo con creces.
Las tumbadoras son el instrumento emblemático de la música afrocubana. Se puede argumentar que, a pesar de su clara ascendencia africana, el instrumento como hoy lo conocemos nace realmente en los años cuarenta cuando Patato Valdes le agrega aros y sistema de herrajes metálicos de afinación a sus tumbadoras. Ello permitió no solo conservar la afinación sino ajustarla de forma tal de obtener timbres mas melódicos y mayor volumen gracias a poder utilizar parches mas gruesos. El arreglo o set up de los tambores ha avanzado también.
Tradicionalmente usadas en conjunto de tres tocadores posteriormente fueron asimiladas en un arreglo que les posibilitara ser tocadas por un solo músico en las bandas de bailes, algo asi como pasó en la consolidación de los instrumentos de percusión del second line drumming de New Orleans en un set que pudiera tocar una sola persona. Nació, así, el instrumento emblemático del jazz americano: la bateria, como la conocemos hoy día.
La evolución de las conga - tal el nuevo nombre que asumió en su masificacion en la música americana - entonces, pasó de ser una solitaria tumbadora, a ser un dúo cuando el percusionista de la orquesta de Arsenio Rodríguez, Cándido Camero le agregó una conga estableciendo el set standard de dos tambores. Otros congueros lo ampliaron a trío de tumbadora (bajo)- conga (medio) y quinto (solista ) Hoy por hoy pueden ser sets de cuatro, cinco o mas tambores dependiendo del grado de habilidad del ejecutante.
Sus muchos maestros a lo largo de los años desarrollaron técnicas para la ejecución sus ritmos tradicionales diferenciando cinco sonidos básicos y desarrollando nuevas técnicas para perfeccionar su toque, como la famosa "mano secreta" de Changuito Quintana. En otro elemento que los conecta a la batería han llegado a incorporar los rudimentos tradicionales del snare drum norteamericano. Su evolución es continúa pero nunca deja de lado su identidad. Este avance también se aplica a sus formas musicales que partiendo del son montuno han mutado en otros estilos musicales como el songo, el palo, la batanga y mas recientemente la timba.
Martinez, quien continua con esa tradición de innovación, ahora se situa un escalón - o varios escalones- por encima de todos ya que no sólo ejecuta sus set de de 4 tumbadoras sino que ahora le agrega un snare drum, un hihat y un platillo sobre su izquierda y se sienta sobre un cajón inmenso con un sonido muy grave a manera de bombo y encima - o debajo- agrega clave y cencerro con pedales. De esta forma Martínez integra en un solo set dos instrumentos pero también efectivamente consolida las dos tradiciones en una. Ejecutando todo con sus manos puede, efectivamente, crear ritmos para los cuales se necesitarían tumbador y batería.
Su solo en el show fue un master class de técnica, coordinación, musicalidad y gran sentimiento. Pero eso no es todo: también canta. Y no es solo un buen cantante: ¡es excelente!, al mejor estilo de un Oscar Váldez o un Ruben Blades. Y no es que deje de tocar para cantar: toca y canta a la vez, en tiempo real. Un fenómeno.
Mas todo esto no es meramente un despliegue de gran habilidad técnica aislado de la música. Por el contrario: son habilidades que brillan precisamente por estar al servicio de la música; son parte y esencia de su música. Martinez compone sus propios temas. Muy bien arreglados, muy bien armonizados con sutilezas ritmicas y complejos arreglos que su banda toca con gran swing, fuerza y facilidad en su mayoria en ese nuevo estilo que dan en llamar Timba.
Pues detrás de todo fenómeno hay siempre una fenomenal banda. Y esta, su banda, no es la usual banda cubana de son montuno. Son la siguiente generación, el siguiente nivel, el nuevo standard. Sus excelentes músicos se ponen a la altura de su lider y se integran a esa propuesta con gran habilidad.
Sebastian Natal en bajo electrico "directamente de Montevideo- Uruguay" como lo presentó Martínez, fue excelente. Si bien Natal funciona como el nexo entre la percusión y la sección armónica como es el estilo usual de los bajistas cubanos, trabajó mas con slaps y golpes percutivos, como otra voz rítmica sumada a ese huracán de ritmo que la banda genera sin parar. Natal no solo "destrozó" el bajo: también tocó las tumbadoras para que Pedrito bailara en un tema. Y al final, en el encore, el piano. Otro fenómeno.
Keisel Jimenez, pieza fundamental en este quinteto, aporta el complemento ideal a Martinez. Se puede argumentar que su set integra la parte de percusión tocada con baquetas de la tradición afrocubana con la bateria americana: timbales, tom - toms hacia su derecha, snare drum a su izquierda, bombo de 18", cencerros y cajitas y platillos, arsenal éste que toca parado. Tambien tocó las congas al final y encima hizo coros. Otro fenómeno.
Xito Lovell, de Panamá, es su trombonista, engranaje importante de esa máquina rítmica tocando güiro y cantando. Fenomenal.
Isaac Delgado Jr provee todo lo que un pianista cubano puede y debe proveer: gran domino ritmico, solidos colchones armónicos y excelentes improvisaciones.
Pero todo esto de nada sirve si no se le pone al servicio de la música. Y la música necesita excelentes composiciones para brillar y manifestarse como un organismo que nos abarque a todos, musicos y audiencia. Los temas de Pedrito tiene todo: buenas y pegadizas melodias, bien armonizados, mucha dinámica y gran virtuosismo.Sus temas don extensos - hay mucha interacción e improvisación con mambos que se extienden sin aburrir al oyente o cansar al danzarin. La banda se las arregla con mucha soltura para sonar fresca pero enérgica, sin apurar el groove o forzar la ejecución de los arreglos para nada. No hay dudas: solo certeza rítmica.
Para el encore los músicos se intercambiaron con Martínez en el bajo, Delgado en los timbales, Keisel en las congas y Sebastián al piano. Mas allá de presenciar a un músico excepcional, de escuchar a una banda igualmente excepcional lo que quedó ampliamente demostrado es la vigencia y calidad de la música afrocubana; una música que no se anquilosa y que, plantada sólidamente en una tradición ancestral continúa avanzando, desarrollando no solo nuevos talentos sino nuevas formas musicales con nuevas formas de tocarlas. Y Pedrito Martínez, hoy por hoy, es la vanguardia indiscutible de esa tradición y decidido la sitúa en el siglo XXI.