Cuando los tiempos estaban cambiando, Bob Dylan

Cuando los tiempos estaban cambiando, Bob Dylan

Bob Dylan


Cuando los tiempos estaban cambiando
The 1966 Recordings

 

José María Barrios


El 2016 fue un año donde el viejo Bob volvió a ser el joven, desafiante e impredecible Dylan de los 60s. Nobel mediante otra vez a la carretera con su “gira que no tiene fin”, dicen que hay tramos de la misma que los hace a la antigua, viajando en su home-bus. Tuvo en suspenso a quienes le otorgaron tal distinción con el silencio como respuesta, mientras medio mundo se enfrentaba con la otra mitad discutiendo si era válido premiar a un creador de canciones devenido en poeta, con poco más de medio siglo como actor cultural.


Pero en lo concreto, después de revisar musicalmente a uno de sus cantantes preferidos reformulando parte del repertorio de Frank Sinatra con Shadows in the night (2015) y Fallen Angels (2016), aparecen a poco de finalizar tan singular año, casi como impactante fin de fiesta, The real Albert Hall concert 1966 (CD doble) y la caja The 1966 live recordings de 36 compactos, exhaustiva recopilación de una gira definitivamente fundamental, en la que Dylan consolida su proyecto eléctrico y da el estatus de grupo soporte a los Hawks (después The Band).


Durante mucho tiempo se confundió el concierto en el Albert Hall londinense con el recital que diera nueve días antes en Manchester. Los registros fonográficos fueron obtenidos de tres diferentes fuentes: directamente de los parlantes que amplificaban la sala (muy amateur y rudimentaria), tomas registradas por el público (pirateadas), o las menos con equipos del sello discográfico (CBS grabó solamente 4 shows).


El trabajo de curaduría de este material fue tan exhaustivo que los conciertos se ordenaron por estricto orden según las fechas (excepto las de peor calidad que quedaron para el final, comenzando por el 5 de febrero de 1966 en White Plains USA (registro de la audiencia), hasta el 27 de mayo en Londres (grabado por CBS). Pasando por 22 ciudades en 9 países; donde las audiencias se dividían entre quienes aprobaban la nueva propuesta folk-rock, o aquellos que la rechazaban, como el estudiante de la Universidad de Keele, Keith Butler en el Free Trade Hall de Machester, gritándole “Judas” molesto por las versiones electrificadas (como “One too many morning”). La respuesta de Bob no se hizo esperar: “No te creo”, segundos después: “sos un mentiroso”, y totalmente furioso se dirigió a sus músicos que comenzaban con la introducción de “Like a Rolling Stone”: “Play it fucking loud”.

No contento con esto al termino del concierto Butler se detuvo frente a las cámaras de D.A. Pennebaker, que estaba reuniendo material para su documental Something is happening (aún inédito) diciendo: “hay grupos de música pop que pueden hacer una basura mejor que esta, esto fue una vergüenza, habría que fusilarlo” El año anterior D.A había realizado Dont look back, cobertura fílmica de la gira británica de Bob que incluía pasajes con Joan Baez, la presencia en back stage de Donovan Leitch y quizá lo más atractivo, la inclusión de un clip donde Dylan presenta carteles con la letra de su Subterranean Homesick blues.


En medio de esta gira (16 de mayo del 66’), se edita Blonde on Blonde, que fuera grabado en los estudios Columbia de New York y Nashville entre octubre de 1965 y marzo de 1966. Se deteriora la relación de Bob con su manager Albert Grossman, y sin quererlo cada concierto está de alguna manera determinado por el estado de ánimo del artista en cada momento. Intercala sets acústicos (guitarra, armónica y voz) como en el CD 1 (Sydney 13 de abril 1966) donde realiza una extensa (casi 8 minutos) e intensa versión de Mr. Tambourine man, destacándose un impresionante solo de armónica; con la nueva propuesta eléctrica y grupal como en el CD 8 (Belfast 6 de mayo 1966) con los Hawks acoplados al proyecto.

 


Visions of Johana del álbum doble Blonde on Blonde, integra el set list de los cuatro primeros conciertos, Leopard-skin pill box hat en tres, de los clásicos repite Mr. Tambourine man. Quedaron registrados los comentarios con la audiencia, las dificultades a veces hasta curiosamente extrañas para afinar la guitarra (Paris 24 de mayo), y hasta alguna desafinación, con arranques fallidos que merecieron las risas de la audiencia.


Según el propio Dylan, como cada día es diferente, cada show es diferente por lo tanto cada noche se reinterpreta y la banda lo demuestra ganando en solidez, soltura y eficiencia. Consolidándose el liderazgo musical del guitarrista Robbie Robertson. A pesar de todo, las reacciones de la audiencia fueron en general muy duras cuando comenzaba la parte eléctrica, particularmente en Irlanda y Francia. En Paris para peor, el telón de fondo en el Olympia el 24 de mayo era una enorme bandera estadounidense, lo cual molestó más a la gente, después de un gran bombardeo en Vietnam del norte ejecutado por la aviación de USA, para peor el mismo día que Robert Allen Zimmerman cumplía 25 años de edad.


Increíblemente esta edición de 36 CDs, tiene una muy pobre apoyatura gráfica, simplemente un librillo igual al que se coloca en un disco compacto común y corriente, con notas de los productores y de testigos presenciales como la cantante pop Dana Gillespie, groupie del entorno íntimo de Bob. Las fotografías que lo ilustran al igual que a cada sobre individual, fueron elegidas del registro fílmico de Pennebaker, cualquier edición anterior de los bootleg dylanianos tienen mejor y más completo arte.


En medio de la tormenta, la reafirmación de una línea de expresión que en forma acústica o eléctrica trasciende el paso del tiempo. Golpeando no solo los oídos, sino que también y principalmente las cabezas de quienes no entendían “que los tiempos estaban cambiando”

 

 

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