Arturo Sandoval

Arturo Sandoval

Arturo Sandoval

Meridian Arts Centre - 26 de abril, 2023

Arturo Sandoval – trumpet, flicorno, piano, sintetizador, timbales, Harpa Judia, voz
con Michael Tucker, saxo tenor - Maxwell Haymer, piano - William Brahm, guitarra -
Maximilian Gerl, bajo - Mark Walker, batería - Daniel Feldman, percusión

Sandoval Superstar


por Sergio Faluótico

Este excelente trompetista cubano, recordado por su participación en la formación original
de una de las mejores bandas de Cuba y del mundo, Irakere, generó, con justicia, una gran afluencia de público interesado en verlo y escucharlo. A pesar de que sus últimas incursiones en estudios, que lo incluyen decididamente dentro de lo que hoy se conoce como smooth jazz o easy listening, no hayan sido tan destacadas como su pasado lo justificaría, Sandoval sigue siendo un músico al que hay que ir a ver. La música en vivo nada tiene que ver con el pasado: es del presente momento. Y en él, con músicos de la talla de Sandoval, siempre hay la posibilidad de escuchar música del mas alto nivel.

Lamentablemente eso no depende enteramente de los músicos; también requiere la conjunción de otros factores para sentar las bases de una buena actuación. Primariamente que el lugar sea el adecuado para permitir al artista ( no solo Sandoval, si no a cualquier artista) presentar su arte en las mejores condiciones. El teatro es bueno, no hay quejas sobre el lugar. Pero la música necesita un buen entorno acústico. Que el teatro razonablemente ofrece. Por último, el teatro necesita un buen equipo de sonido. Que este teatro lo tiene.

Pero, ante todo, necesita un buen sonidista. Que el teatro claramente no lo tiene. El sonido fue horroroso. Parece mentira que en este tiempo y época todavía uno vaya a un teatro y hayan serios problemas con el sonído. Nadie está libre de tener una dificultad. Se puede tener un acople o algun nivel transitoriamente bajo en algun micrófono, está claro. Pero si se está sentado en la segunda fila y se tiene a un saxofonista haciendo su solo ahi delante tuyo y no se le puede escuchar entonces hay un gran problema.

Si ves que Arturo Sandoval constantemente pide mas retorno en su monitor, si uno mismo sentado alli adelante en fila dos sólo lo escucha por que está en esa fila dos con el beneficio del sonido natural del escenario entonces los problemas son grandísimos. A punto tal que Sandoval tiene que frenar a la banda en mitad de su sólo y pedirle por favor que arreglen eso. Claro, como él mismo dijo, la gente ha pagado bastante para poder escucharlo tocar su trompeta. Y eso no estaba pasando.

Se continuó como se pudo por aquello de el show debe continuar...
Y entonces pudimos escuchar algunos atisbos de su gran calidad instrumental. Una calidad instrumental que se ve un poco disminuída por su propia inclinación a la bufonería. A Sandoval le gusta hablar, le gusta el micrófono y por una mezcla de mal sonído e histrionismo, a veces no se sabe si estamos ante la presencia de un comediante o de un trompetista excepcional. Cuando deja de hablar, Sandoval es capaz de tocar en gran nivel. La trompeta, claro, pero también el piano - o ese sintetizador a su derecha- los timbales y un arpa vocal judía. Y eso no es todo. Sandoval Superstar también hace la rutina del crooner, cantando sus baladas caminado entre la gente de la platea. Competente, si, pero últimamente intrascendente. Simplemente una faceta mas de Sandoval Superstar.

Un músico de gran talento, sin lugar a dudas, pero que en aras de mostrar ese talento incurre en excesos. Como prescindir de un excelente pianista - Maxwell Haymer- para poder tocar él dos baladas. Con mucha capacidad, claro, pero finalmente intrascendente y que se hubieran visto mejor servidas por su aporte en la trompeta o el flicorno. De otra forma, ¿para que traer a un pianista de la talla de Haymer si no lo vas a dejar tocar cuando debería?

Por otro lado Sandoval intenta integrar al público en su show no sólo contando bromas - lamentables y misoginistas algunas- para hacerlos reir si no también cantando.
¿Y cuanta gente hoy puede acompaňarte cantando When the saints go marchin' in?
No este público que se juntó en el Meridian Arts Center en Toronto esa noche, por cierto.
Por que, por una cuestión de edad o de tradición o de simple desconocimiento, nadie en realidad sabe la letra. O la melodía. De repente es algo que funcionaría bien en New Orleans o en USA cincuenta aňos atras pero no hoy en 2023 en Toronto para una audiencia mayoritariamente latina y claramente perteneciente a una generación que solo sabe de esa canción por referencias en films en blanco y negro que la televisión especializada suele mostrar un sábado de invierno despues de la medianoche.

Asimismo, trata de hacerlos bailar, cantando las loas de "un estilo inventado en Cuba - la timba- cuya raison d'etre es bailar - no tiene mucho sentido solo escucharlo", según dijo el mismo. El problema con eso es que, primero, estamos en un lugar donde no hay espacio para ello, que está diseňado para sentarse a escuchar y, segundo, con una audiencia que, como él mismo lo dijo, pagó mucho para escucharlo tocar su trompeta... no para bailar con su banda. De otra forma hubieramos ido a una pista de baile y, claramente, estábamos en el Meridian Arts Center. Claro, si el sonído no te responde hacelos reir o ponelos a bailar asi se distraen
un poco, parecería haber sido la tónica de la noche.

Claramente la banda tiene excelentes músicos que no pudieron brillar por el mal sonído. Cuando sobre el final se pudo arreglar en algo, y Sandoval dejó de hablar, lo pudimos comprobar. Pero era demasiado poco y ya muy tarde. El concierto se terminaba.

Pero Sandoval volvió y tocó dos temas mas - no tres, como una audiencia claramente fanática intensamente le pedía, vaya uno a saber si sólo por "disciplina partidaria" o para recuperar algo del tiempo perdido.

 

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