Ciudad de Dios 10 años
Ciudad de Dios 10 años
El documental muestra la vida actual de los actores de la película
La película Ciudad de Dios en 2002 vendió más de tres millones entradas en Brasil y recibió cuatro nominaciones para los Óscar. Cerca de 200 habitantes de favelas de Río de Janeiro, en su mayoría negros, que nunca habían trabajado en el cine, fueron seleccionados para participar en este filme que cuenta la vida del crimen organizado en una favela y el día a día de sus habitantes.
Los escenarios y los personajes que aparecen en esta película fueron tomados de favelas reales. Algunos de los actores salieron por un tiempo de la pobreza para saltar a la fama internacional, disfrutaron ese momento que no se repitió.

En Brasil, la desigualdad social y el destino de su gente se aprecia en ll documental Ciudad de Dios: 10 años después, muestra después de un rato de fama, la vida de estos jóvenes regresando a la realidad del lugar al que pertenecen, salvo para dos protagonistas. Se puede ver en Netflix.
Luciano Vidigal, de 34 años, es actor, trabajó en la selección del reparto de Ciudad de Dios, se dio cuenta de que, tras la película, muchos de los actores querían seguir con esa carrera pero encontraban dificultades. Vidigal tiene el mismo nombre que la favela en la que creció ; junto con Cavi Borges, productor de cine, decidieron juntarse para realizar un documental que mostrara el elenco que trabajó en la película 10 años después. Recibieron premios en festivales brasileños, pasó por las pantallas de cines de Alemania, Francia, Estados Unidos y Argentina, España, entre otros lugares.
Rubens Sabino da Silva, en la película interpretó al narcotraficante. Un año después del estreno, fue arrestado por robar el bolso de una señora en un autobús de Río de Janeiro. "Estoy preso porque estoy ahí dando batalla, no he ganado mucho dinero con la película. ¿De qué sirve haber participado en una producción conocida mundialmente y estar sin un centavo?”, cuenta Rubinho en el documental.

La falta de dinero es la principal causa de la vida actual de los actores, según los testimonios que dan en la película. Los que interpretaron papeles principales cobraron un sueldo de cerca de 10.000 reales, 4000 dólares, los de reparto entre 2.000 a 5.000 reales de 800 a 2000 dólares.
“Ellos no conocían el mercado de trabajo, no sabían que el actor no recibe un porcentaje de la taquilla. Vieron el éxito que tenía la película y no entendían por qué el director Fernando Meirelles, que siempre ha sido rico, se hacía más rico, y ellos seguían pobres”, expresa Vidigal.
Distinto ha sido el destino de Seu Jorge y Alice Braga, ella protagonizó la escena del beso, la cual le valió aparecer en el póster de difusión. Ciudad de Dios le abrió las puertas para una carrera como actriz en Hollywood, en donde apareció en películas como Soy leyenda o El rito.

Son los dos casos en que aprovecharon la película como un trampolín, Seu Jorge que representó el personaje de Mané Gallina, su vida no fue muy distinta a lo que se cuenta en la película. Su hermano asesinado en una balacera y él se quedó sin casa, vivió en la calle tres años. Seu con los años logró convertirse en un conocido compositor en Brasil. Ha participado en producciones internacionales como The life aquatic with Steve Zissou, en la que actuó y compuso la banda sonora.
Renato de Souza, interpretó a Marreco, otro de los ladrones del Trío Ternura. Cuenta el director “Me quedé en shock cuando lo vi tan mal, queriendo actuar y al mismo tiempo físicamente destruido”, el director, lo encontró trabajando en un taller mecánico y sin un diente. En el documental, el propio Souza cuenta que se deslumbró con la fama, gastó todo su dinero y no tuvo la fuerza de voluntad necesaria para seguir buscándose la vida como actor: “No estaba preparado para aquel mundo”. Dice que se encuentra bien trabajando en el taller.
Otros actores, sobre todo los que ya participaban en proyectos culturales en las favelas como el Nós do Morro, un grupo que ofrece formación teatral a los vecinos de la favela de Vidigal, siguen actuando, sin la fama que lograron con Ciudad de Dios. Leandro Firmino interpretó al jefe del cartel Zé Pequeño. “Trabajar como actor era improbable para un negro nacido en la favela como yo, eso era algo para los burgueses de la Zona Sur, turística de Río”, cuenta Firmino en el documental. “El mercado audiovisual en Brasil es muy racista".

Las grandes producciones, sobre todo en la televisión, buscan perfiles muy americanizados: blancos, rubios y de ojos azules”, cuenta Vidigal. Para el director, esta es la primera dificultad con la que se enfrentaron los actores negros en Brasil. A los personajes de Ciudad de Dios, además, les perjudicó la falta de disciplina y visión comercial: “No es suficiente tener talento, tienes que tener mucha vocación, y muchos de ellos no tenían esa vocación de buscarse la vida, de venderse como actor.
Otros fueros más listos y tuvieron más suerte”. Ciudad de Dios también tuvo impacto en las favelas de Río de Janeiro. Si por un lado la película exportó una faceta más cruda de Brasil, por otro atrajo a turistas y a gente que impulsó proyectos sociales y ONG en esas comunidades. El crecimiento de la última década y la política de pacificación del Gobierno del Estado de Río, que instaló unidades de policía comunitarias para combatir el narcotráfico en algunas favelas como la Ciudad de Dios y el Vidigal, en las zonas turísticas de la ciudad, provocaron una disminución de la violencia.
“El mercado audiovisual en Brasil es muy racista", expresa el director del documental Luciano Vidigal, que ha conocido la historia de Rubinho de cerca, cuenta que éste siempre fue autodestructivo y drogadicto, y que varios artistas brasileños le ofrecieron ayuda pero él no la supo aprovechar.
Jefechander Suplino, representó el papel de Alicate, uno de los ladrones del Trío Ternura, tuvo un destino similar. Los productores intentaron ubicarlo para participar en el documental y descubrieron que Suplino, que estuvo involucrado en el narcotráfico, lleva años desaparecido, piensan que puede estar muerto.
Ciudad de dios
Año 2012
Dirección: Fernando Meirelles
Codirección: Katia Lund
País: Brasil
Duración: 135 min.
Guión: Bráulio Mantovani; basado en la novela de Paolo Lins
Producción: Andrea Barata Ribeiro y Maurício Andrade Ramos
Música: Antonio Pinto y Ed Côrtes
Fotografía: César Charlone
Montaje: Daniel Rezende
Dirección artística: Tulé Peake
Vestuario: Bia Salgado e Inés Salgado

Interpretación:
Matheus Nachtergaele - Sandro Cenoura
Seu Jorge - Mané Galinha
Alexandre Rodríguez - Buscapé
Leandro Firmino da Hora - Zé Pequeno
Phellipe Haagensen - Bené
Jonathan Haagensen - Cabeleira
Douglas Silva - Dadinho